El pasado 13 de julio, celebramos el logro académico de todos nuestros egresados y egresadas en la Graduación Utel Guadalajara 2024. Una ceremonia que, sin duda, quedará en la memoria de todos los que nos acompañaron en una noche llena de emociones y recuerdos inolvidables.
Para este magno evento, nuestra Vicerrectora Académica, la Mtra. Claudia Mejía, en representación del Rector de Utel, el Mtro David Stofemancher, nos compartió un discurso de reflexión, así como un mensaje de aprendizaje desde su propia experiencia.
Discurso de Vicerrectora Académica:
Estimados graduados, profesores, mesa directiva, padres y seres queridos, en nombre del Maestro David Stofenmacher, les doy la más cordial bienvenida a esta su ceremonia de Graduación Guadalajara 2024.
Es un gran honor ser parte de este momento tan importante para ustedes y sus familias. Me emociona enormemente ver esas sonrisas llenas de ilusión, satisfacción y felicidad. Hoy es un día de triunfo. Es un día para volver la mirada hacia atrás y recordar los momentos de incertidumbre, de duda, de insomnio, de cansancio y darse un gran aplauso y un fuerte abrazo con la firme convicción de que todo valió la pena.
Graduados, durante su trayectoria estudiantil casi sin darse cuenta fueron construyendo una mejor versión de ustedes mismos; una versión no solo con más conocimientos, sino una versión más humana, más consciente del mundo que habitamos y sobre todo más responsable de nuestras acciones ante él.
Y, ¿cómo es este mundo que habitamos? Es un lugar de contrastes y diversidad. Es un planeta lleno de belleza natural, con vastos océanos, majestuosas montañas, frondosos bosques, pero también, con grandes desafíos.
Nuestro mundo es un mosaico de culturas y lenguas y tradiciones donde la humanidad demuestra tanto su compasión, como su egoísmo. Vivimos en una era de tecnología avanzada y comunicación veloz donde la información está más accesible que nunca, sin embargo, es nuestra decisión si eso nos aleja o nos acerca a los demás.
En resumen, el mundo que habitamos es complejo y dinámico, pero sobre todo, está colmado de oportunidades y retos que interpelan nuestra existencia.
Queridos graduados, han terminado una carrera universitaria, pero este no es el fin, sino todo lo contrario. Aquí comienza otra historia, la historia del legado que como profesionistas quieren dejar a este mundo que habitamos.
Les voy a contar una anécdota: un anciano a paso muy lento, se empeñaba en salir de su casa con unas cuantas semillas en mano para dirigirse al parque de su comunidad, escoger un espacio, cavar un pequeño hoyo y sembrar unas cuantas semillas. Este ritual, aparentemente simple, se había convertido en una especie de misión personal para él. No importaba si hacía frío, calor, si llovía o brillaba el sol. Él siempre estaba ahí cumpliendo con su tarea diaria.
A los vecinos les intrigaba su dedicación y comenzaron a llamarlo el “jardinero del parque”. Nadie sabía exactamente qué tipo de semillas plantaba o cuál era su objetivo final, pero todos reconocían la serenidad y determinación con la que lo hacía.
Un día, una niña que solía jugar en el parque después de la escuela, se acercó al anciano con curiosidad para preguntarle por qué sembraba semillas todos los días. El anciano levantó la vista y le contestó: “siembro estas semillas porque intento que el parque sea un lugar hermoso, mi niña”, respondió con una sonrisa.
“No veré los árboles que crezcan de ellas pero algún día tú y otros niños jugarán bajo su sombra”. La niña decidió acompañar al anciano cada día y al paso del tiempo, se sumaron más niños a la tarea y algunos adultos también, hasta convertirse en una actividad comunitaria a la cual todos querían contribuir llevando diferentes tipos de semillas, plantas y flores.
Los meses pasaron y las primeras señales de vida comenzaron a brotar del suelo. Pequeños retoños emergían y poco a poco el parque comenzó a transformarse. Los colores vibrantes de las flores y las hojas trajeron nueva vitalidad al lugar. Al paso de los años, ese parque se convirtió en un espacio hermoso donde la comunidad se reunía para compartir momentos de felicidad cuidando de sus árboles y flores, enseñando a los más pequeños a hacer lo mismo y alentando a las colonias vecinas a esforzarse por tener un parque igual de bonito.
El anciano, cada vez más debilitado, asomaba su cabeza por su ventana y mirando hacia el parque, no podía más que sonreír y sentir una enorme satisfacción al ver que había logrado transmitir un mensaje que hoy yo les quiero compartir.
Nunca subestimen el poder de una semilla, nunca subestimen el poder de una pequeña acción, nunca es tarde para comenzar a trabajar por una gran meta o un sueño que parece inalcanzable.
A lo largo de mi trayectoria personal y profesional he aprendido muchas lecciones invaluables, pero hoy quisiera compartirles cinco de ellas:
- El conocimiento nunca es suficiente. Lo importante no es lo que saben o lo que aprendieron, sino lo importante es que siempre estén dispuestos a aprender.
- Que sean fieles a lo que creen. Sean fieles a la verdad, a la justicia, a sus valores y principios. Ante cualquier situación difícil, solo pregúntense qué es lo correcto y esa siempre será su brújula.
- No pueden ser un gran profesional sin ser una gran persona. El mundo necesita grandes profesionales, pero sobre todo grandes personas. Sean compasivos, sean bondadosos, acostúmbrense a ayudar.
- Está bien tener miedo, está bien no saber a dónde dirigir los pasos, está bien tomar un camino y después rectificar al darnos cuenta de que no era el mejor. También se vale regresar para seguir avanzando y a veces perder también es una forma de ganar. No teman al fracaso y a las decisiones difíciles. Salgan al mundo a exponerse a experiencias desafiantes y descubrirán lo gratificante que es.
- Y por último, sean pacientes, sean persistentes. Nunca den la espalda a quienes los apoyaron en su camino, sean agradecidos.
Y, sin duda, cada graduación de nuestros queridos estudiantes representa para Utel muchas cosas, pero una de las más importantes es que representa esperanza.
Felicidades graduados, el viaje que emprenden hoy está lleno de posibilidades infinitas. Deseamos de todo corazón que además de ser grandes profesionales, sean los mejores jardineros de su comunidad y del mundo que habitamos.
Gracias por ser parte de nuestra historia. Gracias por ser parte del legado de Utel en el mundo.
Estas fueron las palabras de nuestra Vicerrectora Académica, un mensaje inspirador para todos los graduados que hoy se abren paso a un mundo de oportunidades, donde su talento, pero sobre todo sus acciones, guiarán su futuro.



