Una de los elementos primordiales que distinguen nuestra modernidad es la libertad, podrá parecer algo obvio para nosotros, pero en otras épocas vivir con la libertad de discurso y acciones con la que vivimos ahora, sería imposible.

El internet se distingue por una característica esencial: el individuo es libre de recorrer los lugares que quiera, acceder a la información que quiera y al momento  que desee.

La libertad que tenemos conlleva responsabilidades, esto es algo que cada uno de nosotros aprende conforme va creciendo y gracias a la educación que nos es proporcionada. En el internet esta libertad se multiplica y se dispara según las posibilidades que otorgan las tecnologías de comunicación, podemos ver el video que queremos en el momento que sea, podemos entrar a una red social, hablar con personas, navegar sin tener un objetivo específico, dejarse llevar por el impulso. El internet hoy en día, está definido por el impulso.

A propósito de la impulsividad

La impulsividad del individuo es el target de muchas campañas publicitarias, la publicidad en sí está encaminada a conocer el perfil psicológico de las personas que constantemente están navegando y de esta forma captar su atención en beneficio de un producto o de una marca. El mundo de la red sigue experimentado un crecimiento acelerado y sus implicaciones psicológicas y sociales también crecen.

El estudiante en línea debe de tomar en cuenta esta impulsividad, aprovecharla en los momentos específicos. Así como la red nos da la oportunidad de tener información, nos puede privar de la intención de cumplir con nuestras obligaciones, cuando es preciso cumplirlas. De esta forma, el estudiante online se ve a sí mismo con una cualidad distinta, y en ocasiones anhelada por la educación presencial; el autocontrol y el conocimiento del impulso. El estudiante en línea tiene consigo un valor moderno de libertad.

Ernesto Uranga

UTEL Editorial

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