La Ceremonia de Graduación Utel Colombia 2026 contó con la participación de Claudia Mejía, Vicerrectora Académica, quien dirigió un mensaje a la generación 2026 en representación del Rector Institucional, Maestro David Stofenmacher Berenstein, destacando el valor de la constancia, las decisiones cotidianas y el impacto que cada profesional puede generar desde su entorno.
Palabras de la Vicerrectora Claudia Mejía
Claudia Mejía inició su intervención reconociendo el esfuerzo sostenido de los egresados y la importancia de asumir con responsabilidad la nueva etapa que comienza.
Buenas tardes a todos y todas. Es para mí un honor dirigirme a ustedes en nombre de nuestro rector, David Stofenmacher, quien me ha confiado el privilegio de transmitir su más sincera felicitación a esta generación que hoy celebra uno de los momentos más importantes de su vida. Saludo con especial respeto a los miembros del Presidium y a las familias y seres queridos que hoy comparten desde el corazón con ustedes este logro. Pero, sobre todo, quiero dirigirme a ustedes, las y los graduados de la generación 2026.
Hoy compartimos algo mucho más profundo que la culminación de un programa académico. Celebramos el resultado de miles de decisiones pequeñas que, con el tiempo, construyeron algo verdaderamente grande.
Cuando pensamos en la grandeza, solemos imaginar momentos extraordinarios, grandes logros, grandes discursos, grandes cambios que transformaron al mundo. Sin embargo, la vida nos demuestra algo distinto. La verdadera grandeza casi siempre se construye en lo cotidiano, en los pequeños detalles que parecen simples, pero que con el tiempo marcan la diferencia. En sostener un esfuerzo cuando el cansancio aparece, en terminar una tarea cuando parecía más fácil dejarla para el día siguiente, en insistir incluso cuando el camino se vuelve más difícil de lo esperado.
Esos pequeños actos de constancia son los que día a día terminan cambiando la historia de una persona.
Hace más de ocho décadas, investigadores de la Universidad de Harvard comenzaron un experimento que con el tiempo se convertiría en uno de los estudios más largos sobre la vida humana. Durante más de 75 años, desde 1938, siguieron a dos grupos de jóvenes con realidades completamente distintas. Observaron sus decisiones, sus hábitos, sus relaciones, sus logros y sus fracasos. Querían entender qué hace que una vida sea verdaderamente exitosa.
Y lo que descubrieron fue profundamente revelador. No son los grandes momentos, no son los golpes de suerte, ni el lugar del que vienes, ni las condiciones en las que empiezas. Ni siquiera son los logros extraordinarios. Lo que realmente marca la diferencia son los pequeños hábitos que se repiten todos los días. Pequeñas decisiones: elegir aprender, actuar con integridad, cuidar a las personas importantes, hacer lo correcto, trabajar con disciplina.
La conclusión del estudio es simple, pero poderosa: una vida extraordinaria se construye a partir de hábitos ordinarios practicados con constancia.
Querida generación 2026, lo que hoy celebramos es exactamente eso: su constancia. No fue un solo día de esfuerzo, fueron muchos. No fue una sola decisión, fueron cientos y tal vez miles. Cada clase atendida, cada tarea entregada, cada momento en que dudaron, pero decidieron continuar.
Hoy todo eso se materializa en este instante, un resultado que han construido paso a paso, decisión tras decisión. Eso es lo que en Utel llamamos grandeza.
Ahora comienza una nueva etapa. Una etapa en la que el conocimiento que han adquirido se convertirá en acción y la acción se transformará en impacto. Colombia, América Latina y el mundo necesitan profesionales que entiendan algo fundamental: que el cambio real no ocurre solo en los grandes escenarios o en manos de figuras de influencia. Ocurre también en lo cotidiano.
Cuando cada persona decide ayudar al otro, actuar con ética y responsabilidad, seguir aprendiendo y aportar desde donde está, puede parecer pequeño e insignificante, pero eso es lo que realmente transforma a nuestras comunidades.
Esa es la invitación que hoy les hago. Asuman la responsabilidad de lo que representan. No subestimen el valor de sus decisiones diarias, porque es ahí, en lo que eligen hacer todos los días, donde realmente empieza la transformación de una sociedad y, con el tiempo, del mundo.
Querida generación 2026, hoy reciben un reconocimiento que representa esfuerzo y perseverancia, pero más importante aún, hoy se llevan la certeza de que los grandes sueños no se alcanzan en un salto, ni por suerte, ni por un acto de magia. Se construyen.
Que la grandeza no siempre está en los grandes escenarios, sino en los pequeños detalles que elegimos cuidar todos los días. Sigan caminando con la disciplina y el compromiso que hoy los trajo hasta aquí. No sean espectadores, sean protagonistas de sus realidades. Impulsen el cambio desde cada una de sus trincheras.
Puede parecer una utopía, pero quedarnos inmóviles nunca ha cambiado nada. Los profesionales que formamos en Utel no esperan que las cosas cambien, las hacen cambiar todos los días.
En nombre del rector David Stofenmacher y de toda nuestra querida universidad, muchísimas felicidades, generación 2026. Muchas gracias.



