El pasado 21 de marzo, en Bogotá, durante la ceremonia de Graduación Utel Colombia 2026, Ricardo Torres participó como Padrino de Generación de Pregrados compartiendo una reflexión sobre el sentido de la formación y el rumbo profesional de los egresados.
Filósofo, teólogo y académico, cuenta con una sólida trayectoria en educación superior. Fue rector de la Universidad Santo Tomás sede Medellín entre 2017 y 2023, y ha sido docente, decano y líder de proyectos académicos. Actualmente, es asesor del Centro Nacional de Memoria Histórica y miembro de juntas directivas de diversas organizaciones
Palabras de Padrino de Pregrados
En su intervención, a través de analogías y referencias históricas, invitó a los egresados a entender la formación como un proceso de construcción continua, asumir con responsabilidad su proyecto de vida y dar sentido al tiempo y al espacio que ahora tienen en sus manos:
“Muy buenas tardes a todos. Un saludo muy especial a todos los miembros de la mesa principal. A todos ustedes y a sus familias, muchas felicitaciones. Queridos amigos, quiero, antes de iniciar cualquier disertación, agradecer por esta invitación. Hace tres años no preparaba un discurso de grados y sin duda esto me ha movido unas delicadas fibras de mi ser, ya que la educación es una vocación hermosa que integra el propósito superior de una sociedad. Estar acá, más que un privilegio, es un profundo honor.
Ser padrino de un significativo grupo de profesionales me lleva a convocarlos a su última clase. Quizá esta mucho más corta y lo mejor, sin evaluaciones. Graduarse de un programa académico es equivalente a una obra arquitectónica. Lo que ustedes han hecho a lo largo del periodo formativo es edificar. Hoy pueden ver los resultados. Ahora tienen la inmensa responsabilidad de habitar el lugar que han edificado para sus propias vidas.
El arte es una construcción enmarcada entre el tiempo y el espacio. Del tiempo da razón la música y del espacio la arquitectura. ¿De dónde provienen las cosas? Es la pregunta fundamental que todos nos debemos hacer al inicio de cualquier cosa que vayamos a emprender. Cuando empezamos nuestras carreras, seguramente nos preguntamos de dónde viene la arquitectura, la gerencia, el derecho, la medicina, la escritura, la administración, etcétera. ¿Cómo fueron apareciendo las ciudades? ¿Cómo se fueron urbanizando? ¿Cuáles fueron las primeras expresiones arquitectónicas? Cómo llegó el comercio, cuáles fueron las primeras empresas, cómo se desarrolló el impulso comercial, la construcción, los nuevos escenarios, estas ciudades que habitamos.
En el año 454, Pericles, el gran general y líder ateniense, reservó un porcentaje de los tributos para un extenso programa de reconstrucción de la ciudad que resultaba necesario tras los estragos causados por las guerras. Su objetivo era convertir Atenas en un lugar de interés para toda Grecia. La ciudad nunca volvería a ser tan espléndida. Para finales del siglo IV y comienzos del V, se había realizado una serie de progresos puramente pragmáticos y técnicos en el ámbito de las artes y la arquitectura. Se había inventado el frontón triangular, las metopas cuadradas, varias formas de columnas y cariátides que son figuras femeninas que sirven de apoyo, sobre todo para los frontis de las edificaciones. La planificación urbana y la cerámica decorada con figuras rojas se impuso en Grecia tras haber descubierto en la tierra minerales que daban esa tonalidad si se les mezclaba con el agua.
Al mismo tiempo que ocurría esto en Atenas, en otro rincón de Grecia, la música funda ciudades. Es el caso de Tebas y esa es la mejor representación. Es que la música, como la arquitectura, nacieron para dar sentido y orden a la vida. Todo hombre salvaje o pensador a quien se demuestre con cierta lógica o razonamiento que es de todo punto imposible imaginarse la relación de actos distintos bajo las mismas condiciones, comprenderá que sin esa representación insensata que es la esencia de la libertad, nunca se puede imaginar la vida.
Ustedes hoy terminan un proceso formativo muy importante. No es el único y mucho menos el definitivo. Sí, por cierto, se trata de un final que los lanza a muchos inicios más en este espacio y tiempo que es la vida. Hoy podemos juntos narrarnos, contarnos nuestra propia historia bajo la pregunta: ¿cómo fue que llegamos hasta acá? Nuestra historia, queridos compañeros, no puede ser narrada solo a partir de los hechos. Nuestra historia se narra desde cada uno de ustedes y la idea de libertad que han venido desarrollando. Ustedes llegaron a esta universidad con el proyecto de ser más libres y como consecuencia, la universidad los dotó de autonomía, mayoría de edad, carácter para poder ser libres.
Con la música pasa algo similar. Uno no puede reconstruirla cronológicamente para poder entenderla, no. Para entenderla es necesario padecer la existencia. Esto quiere decir entender en qué lugar y en qué tiempo es que la música empieza a tener sentido a los oídos. O sea que uno no hace música ni arquitectura para uno mismo, como uno no es profesional solo para llenar de muros una pared, sino que uno se hace profesional para los demás.
En la mítica Grecia, los hijos gemelos de Zeus y Antíope, Anfión y Ceto, fueron criados a escondidas entre pastores. Hermes favoreció a Anfión con el regalo de una lira. Él aprendió a pulsarla y dominó el arte de la música. Sin embargo, para Ceto era incomprensible destinar tanto tiempo a algo que carecía de un fin práctico. Cuando ambos hermanos conquistaron la ciudad de Tebas y se hizo necesario fortificarla, Ceto, que movía las piedras con sus propias manos, vio que Anfión, con la música de la lira, las hacía desplazarse hacia su sitio. Así, el poder de la música hizo edificar las murallas de Tebas.
También evocó el mito de Orfeo y la historia de Anfión, a quien Hermes regaló una lira con la que logró mover piedras y edificar murallas. “La música es la misteriosa forma del tiempo. Ustedes hoy se llevan de la universidad el tiempo y el espacio. Podrían desperdiciar tanto su tiempo como el espacio, pero se hacen profesionales precisamente para darle sentido a la vida misma.
No les dé miedo sentir, amar, apasionarse por lo que estudiaron. No les dé miedo hacer arquitectura de ustedes mismos. Ustedes son el proyecto fundamental, el diseño al cual deben inspirar día a día para buscar la excelencia. Nunca se cansen de ser buscadores de la verdad. No somos productos terminados, por el contrario, hay mucho espacio y tiempo para construir. Cuando miren hacia atrás, se darán cuenta que apenas se van de este lugar con unas sólidas bases. Construyan sobre ellas, sin miedo.
Al finalizar, recordó la expresión atribuida a Julio César al cruzar el río Rubicón: -Alea iacta est. La suerte está echada. Buen viento y buena mar-”.



