Discurso del Padrino de Generación en la Magna Graduación Utel Ciudad de México 2026


Durante la Magna Graduación Utel Ciudad de México 2026, Eber Omar Betanzos Torres, presidente del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) en México, acompañó a los egresados como Padrino de Generación. A partir de su experiencia en el servicio público, compartió un mensaje que invitó a los graduados a reconocer el valor de la educación como una herramienta para ampliar oportunidades.

Con más de dos décadas de trayectoria en el servicio público y una sólida formación académica multidisciplinaria, Betanzos Torres ha desempeñado funciones en los tres poderes del Estado mexicano y actualmente encabeza el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), desde donde impulsa proyectos orientados a la innovación, el fortalecimiento institucional y el desarrollo de capacidades para responder a los desafíos del país. Su experiencia profesional y académica dio contexto a un mensaje centrado en el papel de la educación como motor de transformación para las personas y la sociedad.

Discurso del Padrino de Generación

Con una reflexión que entrelaza historia, educación y experiencia profesional, invitó a los egresados a mirar el aprendizaje como una herramienta para construir mejores oportunidades, transformar las circunstancias y poner el conocimiento al servicio de los demás.

«Buenas noches a todas y a todos.

Quiero aprovechar este espacio en esta primera instancia del mensaje que compartiré con ustedes para manifestar el profundo orgullo y felicidad que siento de ser parte de un acto de felicidad académica, de felicidad personal, de felicidad profesional, y de felicidad de todas y todos por alcanzar una meta tan significativa como terminar estudios profesionales.

Este gusto y esta alegría es posible para mí gracias a la generosidad de don Ignacio y de la maestra Lagunes de Utel por permitirme compartir con ustedes este espacio de planteamiento de unas muy pocas reflexiones.

La primera de ellas es referirles que en el trabajo académico que actualmente desarrolla su servidor en el Instituto Nacional de Administración Pública, en donde tengo el gusto de ser su presidente, su rector en el equivalente, me he propuesto trabajar como líneas de investigación dos posturas: una, ¿por qué las naciones son exitosas?; y segunda, ¿por qué las personas que estudian en una universidad son exitosas?

Tratándose de las razones por las cuales las naciones son exitosas, una de ellas tiene que ver, sin duda, con que tienen una administración pública con capacidades profesional ética. Aplaudo que ustedes tengan una línea de estudios profesionales dedicados a la administración pública. Otro de ellos, sin duda, está ligado a la innovación. A cómo los países y las naciones que son exitosas a lo largo de la historia del mundo occidental, que estamos hablando de ocho mil años, es decir, muy poco tiempo, han logrado generar éxito a través de la innovación.

Y esto requiere, sin duda, estudios, capacidades, empeño de mentes brillantes y dedicadas como las de ustedes, que se han dedicado a desarrollar con todo profesionalismo y ahínco una línea de trabajo de formación de capacidades. Si pensamos en la historia del mundo, podemos observar que cuando aparecen las primeras universidades, en este caso en la península arábica, allá por el año ochocientos después de Cristo, se vivió el momento de mayor esplendor del mundo árabe. Cuando pensamos en Occidente y pensamos en el Renacimiento y el Siglo de las Luces, sin duda alguna nos remitimos a la Universidad de Polonia en el mil trescientos ochenta y ocho. Cuando fue creado, en el continente americano, hablando de nuestra historia moderna, pensamos en distintos hitos que tiene el mundo latinoamericano cuando se conforman las primeras universidades, por ahí del mil quinientos cincuenta, en el caso de Dominicana, en el caso de Perú y en el caso de México, relativamente similares.

En todas ellas, la educación, la formación de capacidades es un eje rector. Pienso en los momentos de México y en el mundo en el cual vivimos nosotros y, si lo analizamos en las últimas tres décadas y pensamos en las naciones que han sido más exitosas, ellas se dirigen mayormente hacia Asia. Se piensa en naciones como China, como Singapur, como Corea, que hace treinta años tenían grandes desafíos, tan amplios como los que tenemos nosotros. Y decimos: ¿por qué han sido exitosas? Claro, hay muchas razones: económicas, geopolíticas, etcétera. Pero una de ellas, esencial, tiene que ver con la formación de capacidades en las universidades.

Y eso me conduce a una doble felicitación. La primera, a ustedes, por ser parte de ese momento que se vive en el país. Momentos históricos que, si no los tomamos, pues bueno, van a llegar en otros tiempos y en otras perspectivas se dirigirán hacia otro espacio de nuestro continente o del propio entorno global. Y a ese liderazgo que asume Utel para que México se encuentre capacitado y dotado para brindar las carreras que se necesitan en este momento para competir y desarrollar historias de éxito como nación. Tienen carreras tan importantes como las ingenierías, las que se necesitan.

El segundo punto de los aspectos que estudio, como les he comentado, también tiene que ver con por qué las personas son exitosas. Y eso, sin duda alguna, tiene que ver con la experiencia de tipo personal, lo que le da a las personas momentos de felicidad. Dentro de las estadísticas que he revisado, una de ellas me llama mucho la atención. Está dirigida hacia esa época en donde preguntaron a un grupo de estudiantes en Occidente que refirieran aquellos cinco momentos en los cuales se han sentido felices en su vida. Tres de cada cinco pusieron el momento en el cual obtuvieron un título universitario.

Y esto lo refiero cuando pienso en por qué las personas son exitosas, porque al estudiar una carrera uno busca la realización personal, pero también la realización profesional. Uno busca tener mejores oportunidades, uno busca construir un mejor futuro, uno busca aportarle a nuestras familias y a nosotros mismos mejores horizontes. Horizontes que tengan un sentido y una aportación. El hombre finalmente es búsqueda de sentido. El hombre es circunstancia también, pero las circunstancias pueden cambiarse a través del estudio.

Y ahí es donde me dirijo a la última parte de mi mensaje, reiterando la gratitud a Utel por permitirme este espacio y a ustedes, las y los graduados, con lo que representa ser el padrino de generación. Porque a mí, cuando me invitaron a ser padrino de generación, dije: pues bueno, qué bonito. Es algo que se siente uno especial al tener una distinción de ese género, pero siempre me gusta pensar en eso que implica. Y entre las cosas que implica es acompañar los procesos de desarrollo, tanto profesionales como personales, de las personas.

Y ahí es donde quiero decir que su servidor, como presidente del Instituto Nacional de Administración Pública y alguien que dedicó veintiséis años de su vida al servicio público en todos los niveles —diez años estuve en el Poder Judicial, diez años en el Poder Ejecutivo, diez años en el Poder Legislativo en diferentes instancias—, bueno, algún tipo de experiencia en el proceso de gobierno tengo, pero también en el mundo de la academia.

Es importante también que les comparta un poco en dónde puedo ser aquella persona que acompaña. Siempre me ha gustado estudiar. Yo estudié la carrera de abogado, después estudié la carrera de teología, después estudié economía, después estudié filosofía, después estudié ciencia de datos, después estudié psicología, y así. Estudié las carreras. Dediqué, como ustedes, mucho tiempo, y las familias también, a tratar de formar capacidades y cambiar historias.

Y quiero expresar en este espacio mi compromiso de acompañarlos en todo aquello en lo que estimen que su servidor puede aportar. Hoy, en este mundo moderno, las redes sociales nos permiten tener esos diálogos. Yo solamente tengo LinkedIn porque, dentro de las cosas que marcan mi forma de ser, es que contesto absolutamente todos los mensajes que recibo en mi WhatsApp y en LinkedIn.

Si tuviese otro tipo de redes quizá eso se magnificaría y sería un poco complicado poder cumplir esa palabra. Y eso lo refiero también en mi carácter de presidente del Instituto Nacional de Administración Pública, en donde, a través de un convenio que podamos suscribir con Utel, quiero decirles que las y los egresados de esta generación serán bienvenidos en nuestros laboratorios.

En el Laboratorio de Innovación Pública buscamos generar innovación para el Estado mexicano. En nuestro Laboratorio de Salud Pública y Políticas Públicas, lo que buscamos es que las personas, en sus entornos de trabajo, encuentren realización de sus proyectos personales y profesionales. En nuestro Laboratorio de Humanismo y Política Pública, lo que buscamos es que nunca se pierda este sentido humano, especialmente en este momento en donde las inteligencias artificiales nos están quitando el control de nuestros entornos.

Y ahí es donde dirijo mi parte final del mensaje, en este compromiso que quiero hacer con ustedes y Utel de que participen en estos laboratorios.

Hablando de un personaje también altamente ligado a la universidad: Immanuel Kant. Un profesor universitario que era tan respetado en Königsberg, en su clase, en su cátedra y en sus propias disciplinas para estudiar, que había personas que decían que sabían qué hora era la que indicaba el momento del día porque lo veían pasar y cruzar un puente que siempre cruzaba a la misma hora.

Pero es importante porque establece algo que se llama la revolución copernicana. La revolución copernicana lo que implicó es que el hombre se dio cuenta en ese momento —me refiero al mundo de Occidente, las mujeres y los hombres— de que para pensar el entorno solo requerían una herramienta, que es la razón.

La razón requiere formarse a través de conocimientos. Hoy, a través de las inteligencias artificiales, parecería que estamos a punto de ceder ese eje rector, ese centro de lo que podíamos pensar como humanismo, que está en la razón humana, hacia otro agente, que son las inteligencias artificiales. Y lo que falta es retomar una visión humanista.

Esa experiencia solo la podemos entender si observamos, si abrimos el conocimiento, si provocamos experiencias de enseñanza y de aprendizaje. Y esa es la tarea en donde ustedes, las y los egresados, han expresado su compromiso a través de este gran esfuerzo que han desarrollado.

Y termino con una cuestión: una felicitación a Utel por, en quince años, haber desarrollado esta generación de capacidades de valor y beneficio, no solamente en México, sino en América Latina, con sus más de doce mil egresados. Estoy francamente impresionado por la tarea y los alcances de esta muy noble labor. Muchas felicidades a todo su claustro directivo, al claustro de profesores.

Y con estas palabras, me uno al mensaje que nos ha comunicado la señora Vicerrectora, que ha sido francamente inspirador.

Felicidades a todas y a todos. Disfruten este maravilloso momento.

Muchas gracias.»


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