En la Magna Graduación Utel Ciudad de México 2025, Sergio Porragas, CEO en Convertia, miembro del Consejo Académico Institucional de Utel Universidad y con más de 20 años de experiencia en el sector empresarial y digital, dirigió un mensaje inspirador a los egresados y sus familias.
Este acontecimiento, que conmemoró una década de graduaciones en Utel, representó un momento clave para nuestra comunidad, resaltando el poder transformador de la educación y su influencia en la vida de nuestros graduados.
Palabras del Padrino de Generación en la Magna Graduación Utel Ciudad de México 2025
Con una exitosa trayectoria profesional y su compromiso con el impacto social, el Padrino de Generación reflexionó sobre el esfuerzo detrás de cada título, el valor de las raíces y el poder de inspirar a otros.
Buenas noches a todos. Queridos graduados, queridas familias, gracias por estar aquí el día de hoy. Si recuerdan cuando nuestro rector, el señor David, platicó una historia, yo quería empezar con una historia también el día de hoy. A ver si coinciden conmigo. Es una historia que me voy a tratar de inventar y ustedes van a ver si les hace match y les acomoda.
Imagínense si un día, un jueves en la noche, ya tarde, lloviendo, el ladrar de los perros, posiblemente una ambulancia en la calle y ustedes sentados haciendo la tarea, pero ya era noche, ya las luces de la casa, del edificio, están completamente apagadas, pero las de ustedes están prendidas. Voltean a la mesa y en la mesa está el plato de comida, que ese plato de comida se lo calentó su pareja, seguramente, para cenar con ustedes, pero ustedes no les dio tiempo de cenar. Voltean la mirada y en la esquina ven la mochila con los útiles de sus hijos, que hay que llevar a la escuela al día siguiente, en muchos casos; en otros, ven su portafolio porque tienen que ir a trabajar mañana o ven su ropa de uniforme porque tienen que ir a la planta el día siguiente. Llega un momento en que se preguntan: “¿Termino el trabajo? ¿Tengo que hacer realmente la tarea y entregarla?”. Se lo preguntaron mil veces. Y esa pequeña decisión que tomaron, esa pequeña decisión de: “Sí, sí lo voy a entregar”, posiblemente no cambió el mundo, pero cambió directamente su vida de ese momento.
¿Por qué? Porque hoy están aquí, y hoy se están graduando, porque lucharon incansablemente ante cualquier circunstancia para lograr titularse como licenciados, maestros, doctores. Lo lograron. Hoy, graduados, generación 2025, lo veía en los ojos ahorita de las personas que estaban saludando y son historias muy similares. Y los ojos, en la cara al momento de recibir su título, al momento de estrechar la mano de todo el podio, es una alegría que contagia. Es una pasión que a todos nos dan ganas de volver a estar ahí, de volver a iniciar el camino en el cual soñamos. Y ustedes lo están logrando.
Cuando se fundó Utel, les voy a platicar otra historia, yo tuve el honor de conocer al maestro David en el año 2009-2010. En ese momento que se pensó crear Utel, nosotros en OCC teníamos una base de más de 10 millones de currículums. De esos 10 millones de currículums, cerca de 4 o 5 millones no tenían una carrera terminada. ¿Y por qué no tenían una carrera terminada? Porque no tenían una oportunidad, no la tuvieron. En la UNAM, cada año, en la Universidad Nacional Autónoma de México, se inscriben 100 mil personas y todo el mundo lo sabe: aceptan a 10 mil. ¿Qué oportunidad le vamos a dar a los otros 90 mil? Platicando con David y entendiendo el sueño que era realmente crear una universidad en línea, lo contagió, lo compartí y lo abracé. Porque dije: “Claro, eso es lo que tenemos que hacer. Tenemos que lograr algo que tenga un alto impacto social. Tenemos que lograr que aquellas personas que no tuvieron una posibilidad, por la causa que sea, hay que dárselo”.
Y hoy ustedes, después de 14 años, están aquí titulandose. Y yo, no veo más de 600 egresados, que es lo que dicen las cifras que dijo el vicerrector. Yo veo gente con coraje, veo gente con hambre de cambiar, veo gente que le está dando directamente un ejemplo a sus familias y a sus hijos. Graduarse, graduarse es increíble. Pero piensen esto: no se gradúan solos, se gradúan sus familias también. Se gradúan todas las noches de desvelo que tuvieron. Se gradúan los sueños interrumpidos que tuvieron.
Y ahora, lo que necesitan ustedes es seguir adelante. Piensen esto: dos de cada diez personas que arranca una licenciatura la termina. Ustedes lo están logrando. Lo dijo David, el vicerrector: sus familias los apoyaron, sus familias estuvieron con ustedes. Queridos graduados, les voy a pedir algo en este momento como padrino: que todos ustedes se levanten, que todos ustedes se levanten de sus sillas y todos volteen, traten de ubicar a la mesa de sus familias y les den un fuerte aplauso a sus familias, por favor.
La mayor parte, gracias a ellas, están aquí. Gracias, gracias chicos, ya se pueden sentar. Y felicidades a todas las familias que están el día de hoy. Felicidades por este logro tan importante que están haciendo los egresados.
Quiero cerrar con tres cosas muy importantes, ¿les parece? Tres consejos que les puedo dar: el primero, nunca, nunca dejen de soñar. Nunca. Esto es tan solo el primer paso que están dando. Nunca, nunca dejen de soñar. Segundo, nunca olviden de dónde vienen. Esa es la fuerza, esas son las raíces que tienen ustedes. Pueden tener alas para volar todos, pero las raíces son más importantes. Eso les va a dar fuerza siempre. Nunca olvides de dónde vienes. Y da ejemplo. El tercero, esa llave que platicó el señor Stofenmacher con su historia: esa llave abre puertas. Ábranlas, búsquenlas, abrácenlas, pero tienen que lograr hacerlo. No sirve de nada el título si no usan esa llave para abrir sus sueños.
Y por último, inspiren a los demás. Hay gente dentro de su empresa, hay familias, primos, hermanos, tíos que están en el mismo momento que ustedes estuvieron cuando tomaron la decisión de estudiar. Inspírenlos, motívenlos y devuélvanle un poco, un poco a la universidad. Devuélvanle tan solo un poquito de todo lo que les ha dado a ustedes. Y con eso, créanme que vamos a lograr ese alto impacto social para nuestro México. Muchas gracias y muy buenas noches.
Las palabras de Sergio Porragas en la Magna Graduación Utel Ciudad de México 2025 recordaron que llegar a este día es posible para quienes se atreven a comenzar y no se rinden. Su mensaje fue una invitación a que más personas den el primer paso, a que confíen en que la constancia y el esfuerzo diario pueden llevarlos a cumplir su meta académica. Cada graduado de hoy es prueba de que vale la pena invertir en uno mismo y que, con determinación, cualquier meta es alcanzable.



