Las emociones proporcionan una fuente de información de las reacciones ante las situaciones y gracias a ellas podemos entender los sentimientos de las personas a través del reconocimiento de sus expresiones.

Cada emoción tiene una función, que se aprende de acuerdo a la situación bajo la que se presenta, el contexto y el estado físico de cada persona. Siendo así, podemos entender que son expresiones de nuestra experiencia ante el mundo.

Lo que las emociones hacen por ti

Las emociones nos motivan y organizan para la acción, nos comunican e influencian a los demás y a nosotros mismos. (Linehan, 2020).

El enfado es una emoción poderosa y tiene un profundo impacto en las relaciones sociales y en la autoorganización, es una tendencia biológica que nos lleva a defendernos cuando nos sentimos atacados. (Greenberg & Paivio, 2000).

La respuesta física es el resultado de una interacción compleja entre la tendencia de acción y los procesos cognitivos que siguen a la disposición a la acción, y esta fuerza varía según la experiencia del enojo, que puede provocar irritación, pasar a la molestia y enfado, hasta llegar a la ira.

Los niveles del enojo

Podemos encontrar varios niveles en los distintos estados del enojo:

  1. Enfado primario: puede ser adaptativo, distanciándonos del mismo sentimiento a través de quejas o llorando, expresando poco a poco y de modo claro la causa del enojo. Puede tornarse desadaptativo cuando deja de proteger del daño a la persona y genera reacciones invalidantes.
  2. Enfado secundario: el enojo puede ser causa de otra reacción o emoción, aquí puede tomarse el lugar de la misma emoción e ignorar cómo fue que comenzó, lo que provoca secuencias de provocaciones que resultan en ira.
  3. Enfado instrumental: se muestra cuando el enojo se vuelve una forma de controlar a los demás; y, su respuesta, intenta obtener ganancias a través del enojo como consecuencia.

Cómo controlar el enojo

Ante las situaciones que provoca el enojo, es importante tener presente que todas las acciones derivadas de dicho estado emocional conllevan consecuencias y, en todo caso, una responsabilidad de dichas acciones; por lo tanto, es importante tener en cuenta estrategias para poder sobrellevarlas.

Hazlo válido

Cada emoción tiene su función, las situaciones que nos hacen sentir enojados son vastas y pueden sentirse como una bomba a punto de explotar, sin que lleguemos a considerar riesgos o daños. Entendemos que enojarse es algo válido, podemos sentirnos heridos, humillados o traicionados y es muy importante conocer la emoción para poder imprimirle un sentido posteriormente.

Liberar presión, atender las señales del cuerpo

Antes de intentar cancelar o evadir la sensación de enojo hay que identificar cómo y dónde se siente; también, prestar atención a la respiración, a la tensión muscular y/o a las sensaciones de presión. Da tu atención a todo lo que sientes y lo que ocurre en ti en ese momento.

Exprésalo con responsabilidad

Por lo general, la primera forma de expresar el enojo es culpando o insultado a la persona o situación que lo provocó; aunque también es una experiencia interna que podemos reconocer al enfocarnos en la responsabilidad que se tiene ante dicha emoción. Tal vez quien provocó la respuesta de enfado no tiene consciencia de lo que sucedió, es entonces que puede hablarse de esta experiencia interna y ubicarse como un agente activo ante el enojo.

Date un tiempo antes de expresarlo

Hay ocasiones en las que resulta especialmente difícil calmarse. Lo adecuado ante estas situaciones es reconocer el enojo y luego esperar un tiempo para expresarlo de manera más constructiva.

La respuesta que presentamos cuando algo nos enfada forma parte de un repertorio de habilidades de adaptación. Sin el enojo resultaría complicado entender cualquier otra emoción. La función del enojo es ayudarnos a decidir si se puede cambiar una situación, y si no lo es, ayudarnos a enfocar otra meta, además de poner límites a los demás. (Reyes & Tena, 2016).

Ten presente la siguiente máxima cuando estés bajo el enojo: “Cualquiera puede enojarse, eso es fácil. Pero enojarse con la persona adecuada, en la medida adecuada, por la razón adecuada, y de la manera adecuada, eso no es fácil.” Aristóteles

Psic. Alberto Bárcenas García

Orientación Psicológica

Programa de Éxito Académico y Profesional  (PEAP)

Bibliografía

Greenberg, L y Paivio, S. (2000) Trabajar con las emociones en psicoterapia. 2da Ed., pp 193-227., Editorial Paidos.

Linehan. M. (2020), Manual de entrenamiento en habilidades DBT para el / la consultante. Editorial Tres Olas. 1ª Ed.

Reyes M. y Tena, E., (2016), Regulación emocional en la práctica clínica. Una guía para terapeutas. Cap. 4. Editorial El manual moderno, 1ª Ed.


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