El clima laboral incide directamente en la productividad de la empresa, esta atmósfera la componen: el sitio de trabajo, las relaciones interpersonales, la comunicación de los superiores con los subordinados y la valoración que tienen los empleados de la corporación.

Hay elementos que producen que el entorno laboral se vicie. La antigüedad de los trabajadores, procedimientos atrofiados, fallos en las estructuras jerárquicas o disputas personales entre los compañeros son resultados de los llamados «empleados tóxicos», es decir, personas que desestabilizan a los equipos de trabajo por su actitud negativa.

Algunos ejemplos de empleados tóxicos  que pueden poner en peligro a la empresa, son:

El conformista. El paso de los años y la falta de ambición convierten a un empleado regular en un conformista. Este se distingue por su rendimiento escaso, no se inmiscuye en las problemáticas de la empresa, hace el mínimo de esfuerzo y carece de iniciativa, en ocasiones suele aislarse al limitar su contacto con los demás.

El cizañero. Este tipo de empleado es receloso con los triunfos de sus compañeros, suele entrometerse en cuestiones que no le conciernen, inventa cosas de sí mismo y de los demás para atraer la atención, posee iniciativa pero esta es negativa y está dirigida a dividir al grupo. Este tipo de personas son sumamente tóxicas en cualquier ámbito pero en el trabajo es peligroso.

El obstinado. Hay trabajadores que intentan contravenir al orden o las estructuras, actúan voluntariosamente, ante una decisión importante intervienen unilateralmente, hacen evidente su carácter de “a mí nadie me mangonea”. Lo que este tipo de trabajador no sabe es que los demás lo perciben como ridículo, inmaduro e incluso machista, sin embargo siempre habrá alguien que apoye estas infantiles conductas, por lo cual es necesario apartarlo o hacerle ver el verdadero rol que debe desempeñar.

Aunque suene obvio en el discurso, es necesario comprender las diferencias individuales, reconocer que la gente tiene diversas capacidades, necesidades e intereses. Para lograr una comunicación eficaz es necesario concebir al compañero de trabajo como una persona, dialogar en vez recriminar para formar empatía en el equipo de trabajo.

La capacitación en soft-skills implica el conocimiento en habilidades interpersonales, la enseñanza de herramientas para tratar con los compañeros de forma efectiva de manera que puedan ponerse en práctica y contribuir a una sana atmósfera laboral, esto conlleva a reaprender, saber escuchar, comunicarnos con claridad, intervenir en la resolución de problemas y ser sensible a las conductas y sentimientos de los demás.

Adair Rodríguez
UTEL Editorial

 ¿Sabías que 1 de casa 10 empresas mexicanas tiene algún virus que intoxica su entorno, generando pérdidas de productividad de hasta 33%? Conoce si trabajas o has trabajado en alguna de estas empresas en nuestra infografía Tipos de empresas tóxicas.


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