Los hábitos reflejan un compromiso con el crecimiento personal y profesional; a partir de ellos es como uno empieza a definir qué huella desea dejar en el mundo y esto va más allá de las rutinas, que son el pilar de las metas y actitudes que se proyectan directamente hacia la vida profesional. Dentro de estas actitudes hay dos que, aunque a menudo se subestiman, resultan decisivas: la puntualidad y el compromiso. Practicarlos no solo mejora el desarrollo profesional sino que constituye una verdadera inversión personal con efectos a largo plazo.
Primer punto: entender la puntualidad
¿Qué es realmente la puntualidad? Habitualmente conocemos la puntualidad como llegar a tiempo a una cita. Pero ésta es una idea muy limitada de todo lo que implica. Si entendemos la puntualidad de una manera tan simplista, entonces nos será mucho más fácil menospreciarla y no darle la importancia que tiene, que es mucha. (Campderrich, 2021). Éste es, precisamente, el principal problema: no valoramos suficientemente la puntualidad; y no la valoramos porque, en el fondo, creemos que no es una cosa tan importante. Pero si nos esforzamos en hacer un cambio en nuestra mentalidad e intentamos comprender con más exactitud las implicaciones de la puntualidad, seguro que la valoraremos mucho más y entonces nos sería mucho más fácil conseguir ser puntuales. Por tanto, para conseguir ser puntuales debemos cambiar algunas de nuestras convicciones y creencias más arraigadas, que básicamente son nuestras enemigas principales a la hora de lograr los objetivos que deseamos conseguir o los hábitos que anhelamos incorporar a nuestra vida. También, lo anterior habla de una manera de ser, ya que implica tener un cierto carácter: si somos puntuales podemos hacer más actividades, hacerlas mejor y, además, ganarnos la confianza de los otros, que es lo que en realidad buscamos todos: conocer y ser personas en las que podamos confiar.
La puntualidad: un reflejo de respeto y organización
La puntualidad como valor es mucho más que “llegar a tiempo”. Se trata de una manifestación concreta de respeto hacia el tiempo de los demás, de responsabilidad frente a las propias metas y de organización en la vida cotidiana.
En el contexto profesional, ser puntual implica asistir a compromisos en el horario establecido, entregar trabajos dentro de las fechas límite y presentarse sin retrasos. Estos gestos, aunque sencillos, generan consecuencias profundas:
- Proyectan seriedad y compromiso personal: los profesores, compañeros y posteriormente empleadores nos perciben como alguien confiable.
- Fortalecen la disciplina interna: llegar a tiempo exige planificar, anticiparse a imprevistos y aprender a administrar los recursos más valiosos: el tiempo y la energía.
- Preparan para la vida laboral: en el mundo profesional, la impuntualidad puede significar pérdida de credibilidad, oportunidades y hasta la confianza de todos.
La puntualidad no se limita al horario; es también un entrenamiento para la vida misma, donde el tiempo es un recurso no renovable. Podemos pensar que comenzaremos a ser puntuales desde mañana, pero la cuestión no es decirlo, lo cual sería retrasar una vez más algo: es hoy, en este momento y poniendo los medios que hagan falta para lograrlo (agenda, recordatorios, alarmas…)
Para crecer y hacer más firme este valor en tu vida, puedes iniciar con estas sugerencias:
- Examínate y descubre las causas de tu impuntualidad: pereza, desorden, irresponsabilidad, olvido, etc.
- Establece un medio adecuado para solucionar la causa principal de tu problema: sea reduciendo distracciones y descansos a lo largo del día; levantarse más temprano, colocar el despertador más lejos, etc.
- Elabora por escrito tu horario y plan de actividades del día siguiente y plantea hacerlo para los siguientes siete días: recuerda que con voluntad y sacrificio, lograrás tu propósito.
- Implementa un sistema de “alarmas” que te ayuden a tener noción del tiempo: y cámbialas con regularidad para que no te acostumbres, puedes pedir ayuda a los demás, programar un reloj, etc.
El compromiso: la fuerza que sostiene la constancia
Ahora, el compromiso se manifiesta en la disposición de cumplir lo que se promete, pero va más allá de simples declaraciones, requiere coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. En la vida cotidiana, este valor se observa en quienes participan activamente, se esfuerzan en los proyectos, respetan acuerdos en trabajos en equipo y asumen la responsabilidad de su propio aprendizaje.
El compromiso implica:
- Disciplina y constancia: no se trata de brillar en un solo momento, sino de sostener el esfuerzo a lo largo del tiempo.
- Resiliencia ante las dificultades: el compromiso verdadero se pone a prueba en los momentos de cansancio, desánimo o fracaso, donde persiste el deseo de seguir adelante.
- Construcción de confianza: una persona comprometida genera un entorno de seguridad, pues otros saben que pueden contar con él.
Este valor es esencial en cualquier área de la vida: desde las relaciones interpersonales hasta el ejercicio profesional, donde la confianza se gana y se mantiene gracias al compromiso.
Estrategias para fortalecer el compromiso
- Priorizar: reconocer qué actividades son realmente importantes permite concentrar esfuerzos en lo esencial.
- Cumplir: cada vez que se promete algo es fundamental cumplirlo por pequeño que parezca.
- Aprender de los errores: llegar tarde o incumplir en algún momento puede ser inevitable, pero lo valioso está en reflexionar y mejorar.
- Recordar: tener metas claras refuerza la motivación para ser constante.
Una inversión hacia el futuro
Practicar la puntualidad y el compromiso son una inversión a largo plazo, invertir en estos valores es apostar por un mañana lleno de oportunidades, confianza y crecimiento: porque la verdadera preparación para el éxito no solo está en los conocimientos adquiridos, sino en los hábitos que forjan el carácter. Quien cultiva estos valores desarrolla una reputación sólida, que trasciende y se proyecta en lo personal y profesional. Las empresas, organizaciones e instituciones buscan personas capaces de aportar no solo conocimientos técnicos, sino también actitudes responsables, organizadas y confiables.
¿Sientes que necesitas ayuda para organizarte? Recuerda, el esfuerzo forma parte de las metas y los hábitos. No dudes en solicitar el servicio de Orientación Psicológica de la universidad, donde podrás conversar con un profesional, o bien, asistir al siguiente taller que trabaja en hábitos personales: https://bit.ly/3OI4ivp
Psic. Alberto Barcenas García
Orientación Psicológica
Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP)
Bibliografía:
La puntualidad: un factor básico de tu trabajo consultado en: https://gc.scalahed.com/recursos/files/r161r/w24231w/La%20puntualidad.pdf el 02/09/2025
- ¿Por qué me cuesta tanto ser puntual y cómo lo puedo conseguir? Campderrich, L. 2021, ebook
Como ser puntual. El arte de llegar a tiempo a todo. Medrano, S. 2023, ebook


