Los inicios de año son una etapa de cambios, que suelen acompañarse de decisiones trascendentales: como elegir una carrera, definir un proyecto de vida, destacar académicamente y tener metas para el futuro. Sin embargo, esta idea puede causar una presión constante que afecta el bienestar emocional. Reinventarse, lejos de ser un acto definitivo, puede entenderse como un proceso gradual, flexible y profundamente personal.
Hay muchas ocasiones en las que nos sentimos confundidos, estancados o agotados, recordando que cambiar de rumbo, dudar o pausar también son formas válidas de crecimiento. Las experiencias que hemos acumulado a lo largo de nuestras vidas son esenciales para la supervivencia y están organizadas de acuerdo a su orden de experiencia. Estas mismas experiencias se encuentran con versiones limitantes ante entornos inciertos y cambiantes. A este tipo de experiencias nos interesa comprenderlas, porque, cuando las cambiamos, nuestro cerebro cambia y se hace más capaz. (Puig, A. 2010).
El término técnico para reinventarse es conocer y modificar los esquemas de pensamiento. Son creencias profundamente enraizadas, aprendidas en los primeros años de vida, que nos aplicamos a nosotros mismos y al mundo. Y son centrales en el concepto que tenemos de nosotros mismos. Renunciar a creer en un esquema sería como abandonar la seguridad de saber quiénes somos y cómo es el mundo; por lo tanto, nos aferramos a él, incluso cuando nos perjudica. (Young, J & Klosko, j. 1999).
¿Por qué sentimos tanta presión por reinventarnos?
Durante la vida confluyen múltiples fuentes de exigencia, como son las expectativas familiares y sociales sobre el éxito profesional. Ante lo anterior, se plantean expectativas acerca de “lo que tienes que tener”; esto a la vez alimenta el sentido de comparación constante en redes sociales y el miedo a “perder el tiempo” o “equivocarse”. Esta presión puede llevarnos a sentir ansiedad, frustración, desmotivación e incluso síntomas depresivos. Reinventarse bajo estas condiciones suele vivirse como una obligación más, en lugar de una oportunidad de autoconocimiento. Siempre que enfrentas un problema de manera frecuente, tu cerebro comienza a automatizar el proceso para resolverlo. Tus hábitos son justamente una serie de soluciones automáticas que resuelven los problemas y presiones que enfrentan regularmente.
Por tales razones, aprendemos a encerrar las señales que predicen el éxito y te desconectas de todo lo demás; y, cuando una situación semejante surge en el futuro, ya sabes exactamente qué tienes que buscar. Ya no hay necesidad de analizar cada ángulo de una situación determinada; tu cerebro evita el proceso de prueba y error y crea una regla mental: “Si pasa tal cosa, entonces el resultado es aquel”. Estos guiones mentales pueden seguirse automáticamente cuando la situación que se presenta es apropiada, así se crean los hábitos. (Clear,J. 2019) y aunque en mayoría son productivos, también generan dificultades al momento de enfrentarse a nuevos problemas.
Reinventarse no es empezar de cero
Uno de los mitos más comunes es pensar que reinventarse implica borrar todo lo anterior. En realidad:
- Cada experiencia previa aporta aprendizajes valiosos.
- Cambiar de interés o de camino no invalida lo ya recorrido.
- El crecimiento personal rara vez es lineal.
Reinventarse puede significar ajustar expectativas, redefinir prioridades o permitirte ser alguien distinto a quien pensaste que “debías” ser; aunque, para reinventarse, hay que dejar atrás antiguos hábitos, sistemas de creencias y esquemas de pensamiento. Entre los más difíciles de modificar, está la zona de confort, esto se refiere a un conjunto de rutinas, conductas y entornos que resultan familiares y predecibles. Permanecer en ella ofrece una sensación de seguridad y control, pero también puede limitar el aprendizaje, la creatividad y el desarrollo personal. Salir de la zona de confort no implica exponerse a riesgos innecesarios ni forzarse al cambio constante; más bien, supone ampliar gradualmente los propios límites de manera consciente y respetuosa.
La mejor forma de salir de esta zona es a través de fijar objetivos alcanzables a corto plazo para generar un impulso y dejar de procrastinar. También es adecuado introducir hábitos novedosos, y experimentar sin ser imprudente, buscando desafíos que estimulen pero no te pongan en peligro real.
¿Cuándo es necesario reinventarse?
- Cuando sea necesario: Existen acontecimientos importantes que te obligan a cambiar, negativos o positivos, que nos llevan a replantear la vida y las capacidades de cada uno.
- Cuando lo decidas: Los cambios que se consideran adecuados y que nos invitan a dejar atrás la zona de confort, pueden ser cambios de profesión, de trabajo o cuando decides comenzar algo nuevo.
- Cuando tengas la oportunidad: Aceptar las oportunidades que se presentan y realizar un plan de acción.
Si consideras que necesitas mejorar tus rutinas y habitos, te invitamos a revisar este enlace, donde encontrarás estrategias para mejorar la puntualidad y el compromiso: https://utel.mx/blog/peap/cultivar-puntualidad-y-compromiso/
Estrategias para reinventarte
Desde el bienestar estudiantil, se plantean estrategias que fortalecen el autocuidado, la regulación emocional y una relación más saludable con el propio proceso de reinventarse.
1. Cambia la pregunta
En lugar de preguntarte “¿Qué voy a hacer con mi vida?”, prueba con “¿Qué necesito en este momento?” Esto traslada el foco del futuro incierto al presente manejable.
2. Avanza en pequeño
Comienza por pequeños cambios, como: explorar nuevos conocimientos o hablar con un orientador, conocer una materia optativa y probar cosas nuevas.
3. Regula la comparación
Recuerda que lo que ves en otros es solo una parte de su historia. Cada proceso tiene tiempos distintos y no existe una guía del éxito.
4. Escucha tus señales emocionales
El cansancio extremo, la apatía o la ansiedad persistentes, pueden ser señales de que algo necesita ajustarse, no de que estés fallando. Estudia tus motivaciones: ¿Por qué quieres cambiar? ¿Qué necesidades debes atender? Analiza tus recursos y fortalezas y ponlas en funcionamiento.
5. Define bien tus objetivos
Recuerda que siempre tienen que ser: específicos, medibles, alcanzables, realistas y organizados en el tiempo.
6. Crea un plan de acción
Fragmenta en pequeños objetivos tu objetivo general, haz acercamientos sucesivos hacia tu objetivo y jerarquiza el corto plazo.
7. Socializa tu objetivo
Busca personas que puedan facilitar tu cambio, o que te ayuden a capacitarte o incluso a inspirarte.
8. Reevalúa tus logros de forma regular, estudia tu proceso de cambio
¿Están yendo las cosas como querría? Y en caso de que no, ¿qué tendría que cambiar?
Recuerda que reinventarte no debe ser una carrera contrarreloj ni una respuesta a la presión externa. Puede ser un proceso pausado, consciente y respetuoso contigo mismo. Si llegas a sentir angustia constante respecto a tu futuro o falta de motivación, no dudes en solicitar el servicio de Orientación Psicológica de la universidad, donde podrás conversar con un profesional.
Psic. Alberto Barcenas García
Orientación Psicológica
Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP)
Referencias:
- Clear, J. (2019). Hábitos atómicos: Pequeños cambios, resultados notables. Paidos. México
- Puig, M. A. (2010). Reinventarse: Tu segunda oportunidad (16ª ed.). Plataforma Editorial SL. México
- Young, J. E., & Klosko, J. S. (2001). Reinventa tu vida: Cómo superar las actitudes negativas y sentirse bien de nuevo. Paidós. México.


