La Ceremonia de Graduación Utel Colombia 2026 contó también con la participación de Jenny Alejandra Muñoz Mora como representante de la Generación Colombia 2026, quien tomó la palabra en nombre de sus compañeros y compañeras graduandos.
Durante su doctorado enfrentó importantes retos de salud que superó con determinación hasta alcanzar este logro académico. Su historia representa el espíritu de esta generación: resiliencia, disciplina y profundo amor por el aprendizaje.
Palabras de la Representante de Generación
Jenny Alejandra Muñoz Mora es Doctora en Educación y docente universitaria en Medellín. Con más de 16 años de experiencia formando estudiantes, su trayectoria ha estado marcada por la perseverancia y el compromiso con la enseñanza.
“Buenas tardes a todos los presentes, autoridades académicas, directivos, docentes, familiares, amigos y por supuesto, compañeros graduandos.
También quiero comenzar contándoles una historia, porque las historias son fundamentales en todos los procesos.
Es la historia de una niña que creció en el campo, entre caminos de tierra, montañas y madrugadas frías. Una niña que soñaba con ser maestra, aunque ese sueño parecía demasiado grande para el lugar donde vivía. Cada día caminaba una hora para llegar a la escuela, una hora de camino para acercarse, aunque fuera un poco, a lo que soñaba hacer.
Con los años, esa pequeña comprendió que soñar también implicaba sacrificios. Con pocos recursos, tomó una decisión valiente: pidió un préstamo para estudiar y comenzar a construir su camino profesional. No fue fácil. Hubo renuncias, hubo esfuerzos silenciosos, pero logró avanzar y alcanzar una maestría.
Y cuando parecía suficiente, cuando muchos se habrían detenido, decidió ir por más: un doctorado. Sin embargo, la vida a veces nos enfrenta a pruebas que no elegimos. En medio de ese camino ocurrió un accidente que lo cambió todo. Vinieron días difíciles, momentos de incertidumbre, dolor y ocho cirugías que pusieron a prueba no solo su cuerpo, sino también su fortaleza. Hubo instantes en los que todo parecía detenerse. Y aun así, el sueño permaneció intacto.
Hoy esa niña está aquí. Esa niña soy yo.
Y si comparto esta historia no es para hablar solo de mí, sino porque estoy segura de que en este auditorio hay muchas historias parecidas. Historias de esfuerzo silencioso, de madrugadas, de sacrificios, de dudas y de miedos. Historias de quienes trabajaron y estudiaron al mismo tiempo, de quienes sostuvieron a sus familias mientras cumplían con cada entrega, de quienes enfrentaron dificultades personales y aun así decidieron no rendirse.
Cada uno de nosotros tiene una historia que contar. Y todas, absolutamente todas, están marcadas por la perseverancia.
Hoy no solo celebramos un título. Celebramos la capacidad de levantarnos cuando parecía imposible continuar. Celebramos la disciplina, la resiliencia y el amor por el aprendizaje que nos trajo hasta aquí.
A nuestras familias, gracias por creer cuando nosotros dudábamos, por sostenernos cuando flaqueábamos y por caminar este proceso a nuestro lado. Este logro también les pertenece.
A nuestros docentes y a la universidad, gracias por acompañarnos en cada etapa, por exigirnos, por guiarnos y por confiar en nuestro potencial.
Compañeros y compañeras, este no es el final. Es el inicio de nuevas metas, nuevos retos y nuevas oportunidades para impactar positivamente la vida de otros. Que nunca olvidemos de dónde venimos, lo que hemos superado y la fuerza que descubrimos en el camino.
Si algo nos ha enseñado este proceso es que los sueños sí se cumplen, pero se construyen con disciplina, valentía y constancia.
Sigamos soñando. Sigamos aprendiendo. Sigamos creyendo que, sin importar el punto de partida, siempre es posible llegar más lejos.
Muchas gracias.”



