Durante la Graduación Ecuador 2026 de Utel, Gonzalo Criollo Galván acompañó a los egresados como Padrino de Generación. Desde su trayectoria al frente de ConQuito, la Corporación de Promoción Económica del Distrito Metropolitano de la región, compartió un mensaje centrado en la perseverancia, el valor del esfuerzo colectivo y la importancia de utilizar la preparación adquirida para generar un impacto positivo en su entorno.
Gonzalo Criollo es economista y cuenta con experiencia en innovación, desarrollo sostenible, emprendimiento y comercialización. Actualmente se desempeña como Director Ejecutivo de ConQuito, desde donde impulsa iniciativas orientadas al desarrollo económico de la ciudad, el fortalecimiento del emprendimiento, la innovación y la generación de oportunidades. Durante su gestión, ha promovido programas de apoyo a emprendedores, acceso a capital semilla y conexión con nuevos mercados.
Discurso del Padrino de Generación
Como Padrino, su mensaje para la Generación Ecuador 2026 nos recordó una historia de transformación ocurrida en Ecuador: la de Salinas de Guaranda. A través de este ejemplo, reflexionó sobre cómo los grandes logros requieren constancia, aprendizaje frente a los errores y la voluntad de continuar avanzando incluso cuando el camino presenta dificultades.
“Hacer cosas bellas cuesta, Bepi Tonello. Querida mesa directiva, Ignacio, Claudia, a todos nuestros amigos y amigas, queridas familias que están aquí acompañando también, y cómo no, graduadas y graduados, de verdad qué emoción estar compartiendo en esta tarde. Yo les contaba esta frase de Bepi Tonello, una persona a la que admiró muchísimo: Hacer cosas bellas cuesta. Y Bepi tiene una historia y una trayectoria que yo les quiero contar.
En una de las parroquias más pobres del Ecuador, en los años setenta, hubo una iniciativa en la que el padre Antonio Polo, de una misión con los salesianos, y Bepi Tonello llegaron a una parroquia. Es la historia de Salinas de Guaranda.
Cuando ellos llegan en los años setenta, esta era una de las parroquias más pobres de todo el Ecuador y lo que empiezan a trabajar ellos es identificar cuáles son las potencialidades que existían dentro de este territorio maravilloso. Si ustedes conocen Salinas de Guaranda sabrán que tiene unos paisajes divinos, pero además también saben que tiene una gente muy trabajadora. Y lo que hicieron el padre Polo y Bepi Tonello fue plantearles un reto: conformar una empresa solidaria, una cooperativa. ¿Para qué? Para empezar a transformar los lácteos que ellos tenían ahí. ¿Saben qué pasó después de toda esta experiencia? Quebraron.
Quebraron en los primeros cinco años por diversos factores, como el financiamiento e incluso la propia organización. ¿Saben qué hicieron después de esta primera quiebra que tuvieron con la empresa y en ese arranque? Lo volvieron a intentar. Lo volvieron a intentar, aprendiendo de todos esos errores.
Y luego había un largo esfuerzo de formación también para todos los miembros de esta comunidad, la comunidad de Salinas. Y empezaron, por ejemplo, enseñándoles cómo limpiar los espacios de trabajo. Pasaron casi dos años enseñándoles cómo limpiar los espacios de trabajo, todavía sin enseñarles cómo hacer quesos. Y luego, evidentemente, en el camino se fueron cayendo personas, quienes ya no estaban convencidos, no creían en el proceso. Y estuvieron también aquellos que se mantuvieron.
Con los que se mantuvieron tras esta primera quiebra que se tuvo conforman la Corporación de Desarrollo de Quesos de Salinas. Tiene un nombre larguísimo. Pero también conforman la Asociación de Queseras de Salinas. Hoy en día tienen uno de los productos más consolidados. Ya habrán probado El Salinerito.
Toda esta historia tiene al menos tres reflexiones sobre la mesa que yo quería compartir con ustedes. La primera es esta de la abnegación, de la necesidad de continuar también y que, a pesar de las adversidades, se pueda también seguir intentando para al final lograr también alcanzar una meta.
En este caso, hago el símil y lo lograron con la cooperativa Salinerito, pero después lo traslado también al día que nos convocan esta tarde a ustedes, queridas graduadas, graduados y graduados. Ustedes en su momento tomaron una decisión también de sacrificar e invertir lo más valioso que tenemos las personas: el tiempo.
Y ese tiempo lo invirtieron para el día de hoy llegar y con esta ceremonia maravillosa también celebrar el que ahora se incorporan como profesionales en distintos ámbitos.
Y de la experiencia también de Salinerito encontramos una segunda cuestión. Y además veo una sala llena, una sala repleta también que me hace emocionar y me hace pensar lo siguiente. No es un logro individual. Detrás están nuestras parejas, nuestras familias, nuestros padres, nuestras madres, nuestros tíos, nuestros abuelos, están nuestros hijos.
Y el mérito también es de ellos. Este es un mérito colectivo que ustedes en este momento están representando. Y por eso me permito también felicitar a las familias que en este momento están acompañando por aquello.
Y lo tercero, esta reflexión también me lleva a pensar un poco en lo que se viene al futuro. Para hacer cosas bellas, hay que sacrificar cosas. Hacer cosas bellas cuesta. Y ustedes en este momento están dando los pasos gigantescos para seguir haciendo cosas bellas, para que además su obra dentro de su comunidad, dentro de su ciudad, dentro de su país se consolide también con el impacto que ustedes pueden entregarle además.
Voy culminando también con algunas cuestiones que quiero poner sobre la mesa. La primera, el padrino tiene que llegar también con regalos. Y yo quiero poner a disposición también todos los servicios y la cartera de empleabilidad que tiene ConQuito.
Pongan en consideración ustedes que también puedan participar en estos procesos y complementar este gran proceso formativo que han tenido, también con otro tipo de certificaciones o de elementos o de nuestra bolsa de empleo también para que puedan participar.
La segunda cuestión, y con esto yo voy cerrando, agradezco inmensamente a la universidad por esta invitación. Realmente es un privilegio el poder compartir con ustedes. Pero también ese privilegio quiero transformarlo en una acción concreta y es que nosotros siempre decimos que en el caminar que implica ahora, o buscar un empleo, montar un emprendimiento, empezar una nueva aventura también ahora que culminan esta gran trayectoria que han hecho, no va a estar sencillo.
Tengo que decirlo, disculpen. Pero en ese difícil caminar, no están solos, no están solas. Seguro que primero tienen a la universidad para regresar a ver a sus compañeras y compañeros. Tienen a ConQuito, que les va a acompañar también en esos procesos.
Y finalmente tienen también una comunidad que les está acompañando acá, que está conformada por su familia, que está conformada por los seres que más queremos. Eso creo que es lo más importante.
Un dicho establece que sí, uno solo puede llegar bastante más rápido, pero uno acompañado llega más lejos. En estos momentos tan complejos en los que hace falta más solidaridad, más empatía, ustedes son esa luz. Ustedes son esa luz aquí que nos está enseñando cuáles son los siguientes pasos.
Para consolidar, yo creo también, una sociedad más justa, más humana e innovadora.
Muchísimas gracias a todas y todos por aquí acompañarnos. Recordar que el hacer cosas bellas cuesta. Pero ese esfuerzo al final del día vale la pena.
Muchísimas gracias y felicitaciones, graduadas y graduados”.



