Reflexiones inspiradoras: Discurso de Graduación Utel Monterrey 2024


Este 18 de mayo se llevó a cabo la graduación de Utel Monterrey 2024, una ceremonia en la que presenciamos las más de 100 historias de esfuerzo, dedicación y compromiso de nuestros egresados. 

En este magno evento la Vicerrectora Académica, Claudia Mejía, en representación del rector David Stofemancher, inició el discurso con una historia que nos trae un mensaje inspirador sobre los retos a los que nos enfrentamos a diario y los aprendizajes que nos dejan, así como también nos compartió un poderoso mensaje sobre la importancia de la educación en nuestras vidas. 

Discurso en representación del Rector de Utel 

«Queridos graduados, profesores, padres y estimados miembros del presidium agradecemos que estén con nosotros el día de hoy. A nombre de nuestro Rector, el Maestro David Stofenmancher, les doy las gracias por estar con nosotros en este día de celebración.

Hoy les quiero compartir la historia de un niño, que un día, caminando por la playa, notó que miles de estrellas de mar se quedaron varadas debido a una marea baja. A pesar del gran desafío que suponía, sin pensarlo, ni dudarlo, el niño comenzó a recoger una por una y las regresaba al mar. 

Al observar esto, un hombre que pasaba por ahí le dijo: “Hay miles de estrellas de mar en la playa. ¿Qué diferencia hace lanzar unas cuantas de vuelta al océano?” El niño recogió otra estrella, la lanzó de regreso y respondió: “Para esa estrella de mar, hace toda la diferencia del mundo”.

Esta historia, queridos graduados, nos invita a reflexionar, entre otras cosas, sobre el mundo que habitamos, tan complejo que, en algunas ocasiones, parece avasallador, ¿no es cierto? 

Día a día escuchamos las noticias, caminamos por las calles, conducimos al trabajo, cruzamos miradas en el transporte, y ¿qué es lo que vemos? Realidades diversas, complejas, diferencias -en ocasiones, atroces-, circunstancias y necesidades. Todo esto podemos resumirlo en una sola palabra: estas realidades representan desafíos. 

Los desafíos son como las olas del mar, a veces imponentes y temibles; otras suaves y reconfortantes. Los desafíos son la tela en la que tejemos nuestra historia, los capítulos que nos definen como personas y que inspiran a otros a seguir nuestro ejemplo. Lo que es un hecho, es que representan la oportunidad de demostrar nuestra fortaleza interior de superar nuestros límites y de crecer en sabiduría y experiencia. 

Lo extraordinario de cada desafío que enfrentamos, lo superemos o no, es que nos moldea, forja nuestra personalidad y carácter y nos enseña lecciones que de otra manera no podríamos aprender. Nos brinda, además, la oportunidad de convertirnos en versiones más auténticas y resilientes de nosotros mismos. 

Hoy, al graduarse, les tengo una noticia, adquieren un papel protagónico ante esos desafíos que la realidad nos impone apenas ponemos un pie fuera de casa y no nos podemos permitir ignorarlos. Porque, como dijo Elie Wiesel, un activista y sobreviviente del Holocausto, ‘‘nada es más peligroso que la indiferencia’’. 

Estamos de manteles largos, celebrando sus logros académicos e individuales, pero también quisiera que celebremos abrazar la responsabilidad de forjar un futuro mejor para ustedes mismos y para el mundo que compartimos. 

La educación, en su esencia, nos desafía a pensar críticamente, a cuestionar lo que vemos y a buscar soluciones innovadoras para los problemas que enfrentamos. Nos prepara para navegar el mundo moderno, colmado de retos y, sobre todo, nos debe inspirar a ser no solo profesionales, empleados o empleadores, sino a asumirnos desde ya como agentes de cambio positivo en nuestras comunidades y más allá. 

Graduados, no se permitan ser indiferentes, porque el planeta los necesita más que nunca y les adelanto que no será nunca una tarea sencilla. Ante esta maravillosa oportunidad de hacer la diferencia ¿qué necesitamos? 

Necesitaremos, entre otras cosas, determinación para perseverar cuando las cosas se compliquen, para mantenerse enfocados y para no rendirse nunca, aunque a veces eso parezca la salida más sencilla. 

Necesitaremos esperanza para mantenerse fuertes y motivados, con la seguridad genuina de que todo puede ser mejor y que de pequeñas acciones, se pueden lograr grandes, grandes cosas. 

Necesitaremos también compasión, para recordar la importancia de cuidarnos unos a otros, ser empáticos y trabajar juntos para construir un mundo compasivo y solidario. Además, asegúrense de ser fieles a sus valores y principios, pues son la brújula que guiará sus decisiones en los momentos de mayor complejidad. 

Nunca pierdan la curiosidad y el deseo de aprender. El mundo está en constante cambio y evolución, y quienes se mantienen abiertos a nuevas ideas y conocimientos, son quienes logran adaptarse y sobresalir en cualquier circunstancia.

Felicitaciones, graduados, y que sus acciones sean siempre guiadas por la compasión, la responsabilidad y la determinación de hacer una diferencia. El mundo espera ansiosamente las contribuciones que cada uno de ustedes está destinado a hacer. Sigan adelante con confianza, coraje y valentía. 

Sean ese niño en la playa y nunca se cansen de llevar las estrellas de vuelta al mar. 

Muchas felicidades generación Monterrey 2024».

Estas fueron las emocionantes palabras compartidas por la Vicerrectora Académica, en representación de nuestro Rector David Stofenmancher, en la ceremonia de graduación para los más de 100 egresados de Monterrey, quienes se llevaron un mensaje sobre el poder transformador de la empatía y la determinación en la construcción de un futuro mejor para todos.


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