Mariana llevaba varios días sintiendo que todo le salía mal. Había tenido dificultades en la universidad, estaba cansada y sentía que por más que se esforzaba, no era suficiente. Cada vez que alguna persona le preguntaba “¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien?” Ella respondía en automático “todo está bien” “Sí, estoy bien”:
Regularmente estamos acostumbrados a responder de manera instantánea que estamos bien cada vez que alguien nos pregunta, pero hay ocasiones en las que no nos sentimos así y estamos constantemente evadiendo o invalidando nuestras emociones, preocupaciones, problemas, etc. Por otra parte, hay ocasiones en las que pensamos que otras personas nos van a juzgar, nos darán un mal consejo, nos van a ignorar y por ende mantenemos el silencio. Sin embargo, mantener en silencio nuestro sufrimiento se vuelve agobiante para nuestra salud física y mental.
Hablar de lo que sufrimos o sentimos es una manera de cuidar de nuestro bienestar; compartir con otra persona lo que sentimos, no hará que se solucione todo, pero es una puerta para poder desahogar e ir identificando lo que ocurre y lo qué se necesita. Es cierto que constantemente hablamos o interactuamos con otras personas, sin embargo, hay relaciones interpersonales que tienen una mayor conexión, es decir, hay personas (pueden ser amigos, familia, compañeros, especialistas, etc.) con los que se tiene una mayor seguridad y tranquilidad de hablar y contarle temas personales. Piensa en aquella o aquellas personas con las que te sientes cómodo de contarle cualquier tema.
De acuerdo con Vicary, et al (2025), el apoyo social abarca los diferentes tipos: apoyo cotidiano, apoyo emocional, apoyo instrumental, apoyo informativo (se recibe consejos u orientación) y apoyo de evaluación; así como las redes o vínculos sociales como las amistades. También es importante destacar que el apoyo social efectivo debe ser receptivo y coincidir con las necesidades del receptor. En otro estudio realizado por Ruihua (2025) se concluyó que las sólidas conexiones sociales influyen de manera significativa en la felicidad, en la gestión del estrés, la resiliencia y el sentido de pertenencia.
Las relaciones interpersonales se definen como “las vinculaciones y relaciones directas que se van conformando en la vida real, entre los individuos” (p.82) (Gallegos, et al, 2018), se van construyendo y son aquellas en las que formamos vínculos con otras personas a través de la comunicación, empatía, respeto, confianza y reciprocidad.
Elementos para la interacción
La comunicación asertiva, nos ayudará a reconocer y expresar lo qué sentimos, pensamos y necesitamos. También dentro de ella cada uno reconoce que todos merecemos respeto y que tenemos los mismos derechos. Para leer más sobre el tema puedes revisar: Técnica DESC: Comunicación asertiva para el manejo de conflictos
La empatía es la habilidad que nos ayudará a reconocer y entender lo que siente el otro y cómo le afecta lo que está viviendo. Para ponerla en práctica podemos reconocer y validar nuestras propias emociones. Conoce más sobre el tema consultando en el siguiente enlace: Empatía: ponerse en zapatos de otro y en los propios
El respeto es un valor universal que todos tenemos e implica reconocer que cada persona tiene necesidades, opiniones y límites diferentes.
La confianza es sentir seguridad para expresarnos sin temor a ser juzgados. También es no contar lo que otros nos dicen.
La reciprocidad consiste en procurar que el vínculo sea equilibrado y que ambas personas puedan dar y recibir.
Hay que tener cuidado con expresar y no sobreexponernos, Mariana, nuestra protagonista de la historia inicial, puede expresar “Estoy pasando por una situación personal complicada y me vendría bien hablar con alguien.”
Sobreexponerse podría implicar compartir información íntima con personas o espacios que no ofrecen suficiente confianza, privacidad o seguridad. Lo cual puede reforzar la idea de que todo lo debemos vivir en silencio y sin ayuda de otros. Antes de expresar algo que sientes reflexiona lo siguiente: ¿Con quién quiero compartirlo? ¿Qué necesito contar? ¿Qué prefiero reservar para mí? ¿Qué tipo de apoyo estoy buscando? Como ya se mencionaba anteriormente, en algunas ocasiones sólo necesitamos desahogarnos y en otras necesitamos más recursos o herramientas para encontrar una solución a lo que vivimos, por lo cual requerimos acompañamiento profesional.
Para reflexionar: ¿Qué necesitas poner en palabras?
Antes de responder las siguientes frases, busca un lugar tranquilo, cómodo y sin distracciones. Sé lo más sincero posible contigo mismo, recuerda que dicha reflexión es para tu propio bienestar y beneficio:
1. Algo que últimamente me está preocupando es:
Para Mariana su preocupación es temas económicos, pues las ventas de su negocio bajaron y por ello constantemente piensa en cómo le hará para pagar sus colegiaturas, pero cada vez que trata de estudiar se desconcentra.
2. Los sentimientos y estado que más he estado guardando son…
El sentimiento y estado de Mariana son incertidumbre y estrés.
3. Lo que más me cuesta decir sobre esta situación es:
Le cuesta pedirle algún consejo o ayuda a sus papás, pues piensa que la van a regañar o juzgar.
4. Si pudiera sentirme completamente escuchado, me gustaría decir…
Le gustaría decir que se encuentra en un momento difícil en la parte económica y no sabe qué hacer.
5. En este momento, lo que necesito no necesariamente es una solución; necesito…
Mariana necesita desahogarse, llorar y posiblemente buscar una serie de opciones para solucionar su situación.
6. Una persona con quien podría sentirme seguro para hablar es…
Aunque no se siente segura de hablar con sus padres, considera que su amiga sería una persona de gran confianza con la cual se puede desahogar y pedirle alguna recomendación.
7. Un recurso que podría ayudarme a afrontar esta situación es…
Mariana puede pensar en los diferentes recursos que tiene, ya sean sus conocimientos y experiencia profesional o las habilidades para gestionar sus emociones.
8. Mi primer pequeño paso podría ser…
Mariana se compromete a pedirle unos minutos de su tiempo a su amiga para hablar.
A veces, el primer paso consiste simplemente en reconocer que algo está pasando y después encontrar las palabras para decirlo. Las relaciones interpersonales son de gran ayuda, ya que habrá personas que nos escucharán y nos acompañarán de la forma que necesitamos. No tienes que esperar a sentirte desbordado para hablar, puedes comenzar con algo pequeño: decir “no me estoy sintiendo bien”, “necesito hablar” o simplemente “¿puedo contarte algo que me está pasando?”. Pero si consideras que necesitas apoyo de un especialista, recuerda que puedes solicitar el servicio de Orientación Psicológica de nuestra universidad.
Psic. Ana Karina Cárdenas Torres
Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP
Referencias:
- Gallegos, W. L. A., Mora, J. L., & Cuentas, S. Q. (2018). ¿ Es el clima organizacional determinante de relaciones interpersonales o son las relaciones interpersonales las que determinan el clima organizacional?. Industrial data, 21(2), 81-89.
- Ruihua L, Hassan NC, Qiuxia Z, Sha O, Jingyi D. A systematic review on the impact of social support on college students’ wellbeing and mental health. PLoS One. 2025 Jul 11;20(7):e0325212. doi: 10.1371/journal.pone.0325212. PMID: 40644433; PMCID: PMC12250717.
- Vicary, E., Kapadia, D., Bee, P., Bennion, M., & Brooks, H. (2025). El impacto del apoyo social en estudiantes universitarios con enfermedades mentales: una revisión sistemática y síntesis narrativa. Journal of Mental Health , 34 (4), 463–475. https://doi.org/10.1080/09638237.2024.2408237


