Técnica de autorregulación

Técnica de autorregulación: Afecto inducido


En la psicología existen diferentes teorías (conductismo, psicoanálisis, humanismo, etc.) cada una de ellas tienen su propia manera de explicar el comportamiento del ser humano. En el ámbito clínico, cada teoría tiene técnicas para trabajar ciertos temas o problemáticas. A continuación, se desarrollará la técnica de autorregulación, el afecto inducido; su objetivo es la liberación, expresión de emociones que se han estado evitando tras un suceso de crisis. 

Beneficios de la técnica de autorregulación: Afecto inducido

De acuerdo con Kilpatrick y Veronen (1963, citado en Slaikeu, 1990), el afecto inducido “ayuda a ponerse en contacto con las distintas emociones presentes en el momento del incidente, con la inclusión de aquellas que han sido olvidadas o bloqueadas y aceptar y traslaborar los sentimientos” (p. 474).

Es importante mencionar que la técnica de autorregulación de afecto inducido se puede emplear como herramienta para otras situaciones que no sean necesariamente problemáticas de violencia o situación traumática; por ejemplo, se puede usar para sobrellevar un duelo, la expresión del enojo y su control, trabajar la autoestima, etc. Sin embargo, nos manejaremos en una problemática de violencia para ejemplificar el procedimiento. 

Procedimiento del afecto inducido

  1. Vas a cerrar los ojos para concentrarte mejor y a continuación vas a comenzar a poner atención en tu respiración, pon una mano sobre tu pecho y la otra sobre tu vientre. Al inhalar sentirás cómo se mueve tu mano. Comienza a contar lentamente hasta cuatro mientras inhalas y cuenta de nuevo hasta cuatro para exhalar. Repite el ejercicio tres veces más o las veces que consideres necesarias. 
  2. Intenta recordar los sucesos tan vívidamente como sea posible, con todas las imágenes, los sonidos, la temperatura y hasta los olores que estaban presentes. También, contempla las siguientes preguntas: ¿Dónde fue? ¿Cuándo fue? ¿Quién o quiénes estaban presentes? ¿Cómo fue? Juan ha recordado el día que lo asaltaron. Era un miércoles por la mañana, alrededor de las 06:30, era una mañana fría, los pasajeros iban tranquilos y algunos dormidos. En cierto punto del camino se subieron dos hombres, se le hizo extraño verlos con gorras y lentes de sol, ya que era muy temprano, pero decidió no darle importancia. Después de unos minutos más y al llegar a un lugar no tan transitado o vigilado, empezó el asalto. A Juan le pegaron y le despojaron de su cartera y celular. 
  3. Ve narrando lo vivido en primera persona y como si lo estuvieras viviendo ahora mismo. ¿Cómo te sentías? ¿Había algún cambio fisiológico en tu organismo? ¿Cómo te sientes ahora que lo recuerdas? Juan sentía una gran impotencia, sentía que su corazón latía más rápido y que se estaba enojando porque tenía poco que había comprado su teléfono. Al principio se negó en darles sus pertenencias y uno de los asaltantes le pegó y amenazó, comenta que se siente enojado porque se había esforzado por comprar dicho celular, pero tuvo miedo de lo que le pudieran hacer. Al estar recordando el asalto, describe que se encuentra inquieto, siente cómo incrementa su ritmo cardíaco, tiene tensión en los hombros y le tiemblan las manos.  
  4. Imagina ¿qué te hubiera gustado hacer en dicho momento? ¿Qué te hubiera gustado emplear?  ¿Cómo hubieras reaccionado? A Juan le hubiera gustado ser más consciente de que se encontraba en peligro y era mejor ceder, también le hubiera gustado gritar una vez que se fueron los asaltantes y le hubiera gustado tener alguna técnica en ese momento para manejar su enojo. 
  5. Mantén la atención hasta que disminuya el malestar. Esto te puede llevar un buen rato, sigue narrando con detalle lo que piensas y sientes. Juan sigue narrando que le hubiera gustado gritarles a los asaltantes una vez que se fueron y poder encontrar a algún policía para irlos a buscar y detenerlos. También recuerda que sentía miedo después de la amenaza y terminó cediendo para mantenerse a salvo. 
  6. Eso que imaginas hazlo en este espacio controlado. No te preocupes si tienes ganas de gritar, llorar, responder de una forma diferente a lo habitual, etc. Hazlo libremente sin lastimarte. Juan pudo gritar y decir todo lo que no pudo hacer en dicho momento, expresó su enojo e impotencia y aceptó el miedo.  
  7. Para finalizar, ve reflexionando ¿cómo te sientes? ¿Hay algún cambio fisiológico en tu organismo? Juan se sintió liberado, al principio sentía tensión en sus hombros, notó cómo aumentaba su ritmo cardiaco y sus manos temblaban. Después de narrar su experiencia, se sintió liberado.
  8. Ahora es momento de usar una herramienta de relajación, ya sea a través de la respiración o la visualización de un lugar que genera tranquilidad. 

Te invito a usar la técnica de autorregulación en un lugar tranquilo y sin distracciones. Recuerda usarla en las situaciones que te han generado una crisis o malestar y no te has dado la oportunidad de liberar tus emociones. Si llegas a notar que la técnica no es suficiente o te gustaría profundizar, no olvides que puedes solicitar el servicio de Orientación Psicológica.

 

Psic. Ana Karina Cárdenas Torres

Orientación Psicológica

Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP).

Referencias: 

Slaikeu, K. (1990). Intervención en crisis: Manual para práctica e investigación. 2ª. Edición. México: Manual Moderno.