Claudia Mejía - Vicerrectora de Utel

Discurso de la Vicerrectora Académica en la Ceremonia Graduación Utel Guadalajara 2026


Durante la Ceremonia de Graduación Utel Guadalajara 2026, la Mtra. Claudia Mejía invitó a los egresados a hacer una pausa y recordar el instante en que todo empezó y conectar con ese día en el que, a pesar de las dudas, decidieron avanzar.

En representación del Rector Institucional, David Stofenmacher, la Vicerrectora Académica dirigió un mensaje que fue más allá del logro académico. Con sus palabras reconoció una idea clave sobre cómo la grandeza es una construcción, a través de decisiones que, aunque parezcan pequeñas, terminan definiendo el rumbo profesional y personal.

Discurso de la Vicerrectora Académica

Antes de hablar del logro, su mensaje llevó a los egresados a la reflexión de aquello que no se ve. Todo el esfuerzo, la constancia y la capacidad de seguir adelante incluso en la incertidumbre. Experiencias que no aparecen en un diploma, pero que explican quiénes son hoy.

“Muy buenas tardes a todos y a todas. Es un honor dirigirme a ustedes en nombre de nuestro rector David Stofenmacher, quien me ha confiado el privilegio de acompañarlos en este momento tan significativo y transmitirle su más sincera felicitación. Saludo con respeto a las autoridades académicas, a nuestros docentes, a las familias y seres queridos que han sido parte fundamental de este cambio. Y por supuesto, me dirijo a ustedes las y los graduados de la generación 2026.

Queridas y queridos graduados, familia, equipo Utel, amigos que nos acompañan. Antes de empezar, quisiera pedirles algo. Cierren los ojos. Un momento.

No piensen en hoy. No piensen en este escenario. Ni en el título que van a recibir. Piensen en aquel día. El día en que decidieron empezar. Tal vez estaban en casa, tarde en la noche, con el teléfono en la mano. Tal vez alguien les había dicho que era mucho, que era difícil, y que quizás no era el momento… y lo hicieron de todas formas.

Abran los ojos, por favor. Esa persona que tomó esta decisión es la razón por la que hoy están aquí. Y eso, aunque en ese momento no lo pareciera, fue el primer acto de grandeza.

Guadalajara tiene una forma particular de enseñar, no en las aulas, en la vida. Esta ciudad sabe lo que es construir desde abajo, sabe lo que es madrugar, sostener, insistir. Y ustedes que estudiaron desde aquí, en muchos casos mientras trabajaban, mientras criaban, mientras la vida seguía pasando, aprendieron esa misma lección. No desde un libro, desde dentro.

Hay algo que nadie les va a contar en los próximos días en medio de las fotos y las felicitaciones. Nadie va a hablar de los martes a las 11 de la noche entregando un trabajo con el internet fallando. Nadie va a mencionar los bimestres que dudaron, los momentos en que pensaron “¿para qué sigo?”… y sin embargo lo hicieron.

Eso no tiene nombre en ningún diploma, pero es exactamente lo más valioso que se llevan, porque el conocimiento que acreditan hoy va a evolucionar. Las herramientas que aprendieron van a cambiar, algunas incluso ya están cambiando mientras hablamos.

Pero una persona que aprendió a sostenerse cuando todo era difícil, esa persona siempre encuentra la forma.

Y es ahí donde quiero detenerme un momento, porque hay una palabra que hoy quiero devolverles con un significado distinto: grandeza. Desde pequeños nos enseñaron a asociarla con algo extraordinario, con los nombres que aparecen en los libros, con los logros que el mundo puede ver. Pero la grandeza real funciona diferente.

La grandeza no se manifiesta primero hacia afuera. Se construye primero hacia adentro. En la consistencia cuando nadie está mirando. En la decisión de continuar cuando todo invitaba a parar. Ustedes ya saben lo que eso significa. Lo vivieron. Eso es grandeza. Y ustedes ya la tienen.

Quiero contarles algo que me parece importante para lo que viene. Vivimos un momento en el que la inteligencia artificial puede escribir, diseñar, analizar, programar. Y hay quienes ven eso con miedo. Yo lo veo distinto. Porque lo que ningún algoritmo puede reemplazar es el criterio de alguien que ya sabe lo que cuesta construir.

La integridad de alguien que actúa bien cuando nadie mira. La capacidad de una persona que aprendió no solo datos, sino a pensar. Y eso es lo que ustedes desarrollaron.

Les voy a pedir que recuerden tres cosas.

La primera, no abandonen lo pequeño. El futuro no se construye en los grandes momentos, se construye en lo que hacen todos los días cuando no hay aplausos. En la decisión de seguir aprendiendo aunque ya tengan el título, en hacer bien lo que les toca aunque nadie esté viendo.

La segunda, cuiden a quienes los acompañaron. Miren a lado, a la familia que aguantó sus ausencias, al amigo que les pasó los apuntes, a la pareja que sostuvo la casa mientras ustedes sostenían los libros. El éxito que hoy celebran no es solo de ustedes. Y ellos lo saben. Pero díganselo de todas maneras.

Y la tercera, vuelvan. No a esta ceremonia. Vuelvan a la versión de ustedes que aquella noche, con dudas e incertidumbre, decidió empezar. Cuando el camino se ponga difícil —y se va a poner— vuelvan a esa persona. Ella sabe de lo que es capaz.

Hoy mucha gente les va a decir que el mundo es suyo, que el futuro los espera, que todo es posible. Y ciertamente es verdad. Yo quisiera comentarles algo más específico. Mañana, cuando se acabe la fiesta, van a tener una pequeña decisión ante ustedes, insignificante tal vez. Tómenla bien, porque ahí, en ese momento que nadie va a ver, empieza lo que sigue.

En nombre del doctor David Stofenmacher y de toda la comunidad de Utel, felicidades clase 2026. Guadalajara los vio crecer, ahora los suelta al mundo. Vayan y recuerden que la grandeza no es un momento, es la forma en la que deciden vivir todos los días.

Muchas gracias”.


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