¿Como saber si alguien necesita que nos acerquemos?

¿Cómo saber si alguien necesita que nos acerquemos?


“Detrás de las medallas también había silencio”.

Durante años, Michael Phelps fue reconocido mundialmente por sus logros como nadador olímpico. Sin embargo, después de algunas competencias comenzó a experimentar periodos de profunda depresión y aislamiento. Después de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Phelps relató que atravesó un periodo especialmente difícil, se aisló durante varios días y posteriormente explicó que no sabía cómo manejar lo que estaba sintiendo. En 2014, después de otro momento crítico, decidió que necesitaba ayuda y comenzó tratamiento.

Lo significativo de su historia es que desde fuera podía parecer que todo estaba bien: era un atleta exitoso, reconocido y rodeado de personas. Sin embargo, sus propios relatos mostraron que los logros externos no permitían conocer necesariamente lo que estaba experimentando internamente. Con el tiempo, Phelps comenzó a hablar públicamente sobre su salud mental y sobre la importancia de pedir ayuda. En entrevistas explicó que durante mucho tiempo había guardado lo que sentía y que aprender a hablar de ello y acudir a terapia fue un cambio importante en su vida. En 2022, volvió a hablar sobre estas experiencias y señaló que una de las lecciones más difíciles para él había sido aprender a mostrarse vulnerable y pedir ayuda (Washington Post, 2018).

¿Cómo distinguir entre respetar el espacio de alguien y acercarnos porque quizá necesita compañía?

En muchas ocasiones, nos acostumbramos a escuchar frases como “estoy bien”, “solo estoy cansado” o “he tenido mucho trabajo”. Y, muchas veces, es así. Las responsabilidades, cambios personales y las preocupaciones cotidianas pueden hacer que una persona necesite tiempo a solas. Sin embargo, también puede ocurrir que detrás de un cambio en su comportamiento exista una necesidad de apoyo que no sabe cómo expresar. No existe una fórmula exacta. Lo importante es observar cambios respecto al comportamiento habitual y acercarnos con empatía, sin asumir lo que está viviendo ni intentar diagnosticar.

Cuando alguien comienza a desconectarse

Una señal que puede llamar nuestra atención es el aislamiento o distanciamiento social, especialmente cuando representa un cambio significativo. Una persona podría empezar a:

  • Evitar actividades familiares.
  • Ser emocionalmente distante.
  • Dejar de participar en actividades que antes disfrutaba.
  • Cancelar planes con frecuencia.

Cambios en la forma de comunicarse

El malestar no siempre se expresa de manera directa, ya que aparece en pequeños cambios de la comunicación cotidiana. Una persona podría empezar a:

  • Evitar conversaciones personales.
  • Dejar mensajes sin responder durante largos periodos.
  • Mostrarse más ausente que antes.

Señales emocionales que solemos minimizar

Cuando alguien parece diferente, es fácil encontrar explicaciones rápidas: “es por los exámenes”, “solo está estresado(a)” o “todos estamos cansados”. Estas situaciones pueden explicar parte de lo que ocurre, pero no conviene utilizarlas para descartar otras señales, como:

  • Tristeza o desánimo que persisten.
  • Irritabilidad inusual.
  • Falta de motivación.
  • Sensación de soledad o desconexión, incluso estando acompañado.

La mayoría de las personas dirán que lo que les parece más real, son sus emociones. Sin las emociones, no existiría la sensación de descubrimiento, ni la diversión, ni la alegría al ver a una persona querida. Desprovistos de los sentimientos que hacen la vida rica y vibrante en vez de mecánica, los seres humanos operarían de forma automática.

¿Por qué nos cuesta acercarnos?

Aunque percibamos que algo cambió, podemos dudar: “No quiero meterme en sus asuntos”, “Seguro no quiere hablar”, “¿Y si estoy exagerando?” o “No sé qué decir”. Estas dudas son normales. Acercarnos no implica resolver el problema ni asumir el papel de terapeuta. A veces basta con observar, preguntar, escuchar y, si es necesario, ayudar a buscar apoyo profesional. El resultado de la modificación producida en la manera de pensar es un cambio positivo en los sentimientos y en la conducta.

Cómo acercarse sin invadir

La manera de acercarnos es tan importante como la intención. El objetivo es ofrecer un espacio en el que la otra persona pueda decidir cuánto quiere compartir.

  • Elige un momento adecuado

Busca un momento tranquilo y, de ser posible, privado: “¿Tienes unos minutos? Quería preguntarte cómo has estado”.

  • Habla desde lo que observas

Evita etiquetar o interpretar: es preferible describir lo que has visto “He notado que últimamente participas menos y que casi no te vemos con el grupo”.

  • Haz preguntas abiertas

Preguntas como “¿estás bien?” tienen como respuesta inmediata un “sí”.  Formula preguntas que permitan desarrollar la respuesta: “¿Cómo has estado últimamente?” / “¿Cómo te has sentido con todo lo que está pasando?”. 

  • Escucha antes de buscar soluciones

Cuando alguien comparte una dificultad, no siempre necesita consejos inmediatos. Escuchar y validar permite que la persona se sienta escuchada: “Suena a que has estado cargando con muchas cosas. ¿Qué ha sido lo más difícil?”.

No necesitamos tener las palabras perfectas

A veces, evitamos acercarnos porque pensamos que debemos saber exactamente qué decir. En realidad, la honestidad puede ser más útil que una respuesta perfecta.

“No sé exactamente qué decir, pero me importas y quería saber cómo estás.”

¿Cuándo es importante buscar ayuda?

Acompañar a alguien no significa asumir el papel de un profesional de la salud mental. Si el malestar es intenso o interfiere de manera importante con la vida social o cotidiana, podemos animar a la persona a acudir a los servicios de orientación psicológica de la universidad o a un profesional de salud mental. Si existe riesgo inmediato, es importante buscar ayuda profesional, servicios de emergencia disponibles y evitar dejar sola a la persona.

Pregunta directamente si la persona está pensando en hacerse daño. Cuando existe una preocupación concreta, una pregunta clara y respetuosa, permite que la persona exprese lo que está viviendo y facilita que reciba ayuda. De acuerdo a estudios de la OMS, entre 2014 y 2019, la soledad se asoció a más de 871 000 muertes anuales (OMS, 2025).

Acompañar también significa respetar

Acercarnos no significa presionar.

“Está bien. No tienes que decirlo ahora. Solo quería que supieras que estoy aquí”.

Respetar su decisión no significa desentenderse. Podemos mantener un contacto razonable y hacerle saber que puede recurrir a nosotros cuando esté preparado(a). 

Si te interesa contar con recursos de protección, puedes hacerlo en el siguiente taller: https://forms.gle/XLCYG83bJ6r3BTSD9

Recuerda, estar atentos no significa invadir: significa aprender a reconocer cambios, cuidar nuestros vínculos y saber cuándo acompañar y cuándo buscar ayuda. Si necesitas hablar de lo que sientes, o quieres ayudar a alguien que evita comunicarse, no dudes en acercarte al servicio de Orientación Psicológica de la universidad, donde podrás conversar con un profesional.

Psic. Alberto Barcenas García
Orientación Psicológica
Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP)

Bibliografia

Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F., y Emery, G. (2010). Terapia cognitiva de la depresión. Desclée De Brouwer. 19 ed. 

De la soledad a la conexión social: el camino hacia sociedades más saludables. Geneva: World Health Organization; 2025. Visitado el 04/09/26 en https://www.who.int/es/publications/m/item/from-loneliness-to-social-connection-summary

Soledad y aislamiento: la amenaza oculta para la salud mundial que ya no podemos desoír, OMS, 2025, visitado el 06/09/26 en https://www.who.int/es/news-room/commentaries/detail/loneliness-and-isolation-the-hidden-threat-to-global-health-we-can-no-longer-ignore

Washington Post. (2018). Michael Phelps wants USOC to help athletes cope with depression. Visitado el 04/09/26 en https://www.washingtonpost.com/news/early-lead/wp/2018/03/28/i-straight-wanted-to-die-michael-phelps-wants-usoc-to-help-athletes-cope-with-depression