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Nuevo año: cuando la motivación no aparece


El inicio de un año es una buena oportunidad para reflexionar sobre qué aprendimos de lo vivido anteriormente, cuáles son nuestros propósitos, qué podemos mejorar o cuestionarnos sobre nuestras motivaciones en diferentes áreas de nuestra vida. Para llegar a dicha reflexión primero debemos entender, ¿Qué es la motivación?

La motivación es un proceso psicológico que incluye diferentes factores internos (creencias sobre sí mismo y capacidades) y externos (expectativas, sueños de otros, etc.) que llevan a una persona a “moverse” para alcanzar alguna necesidad o meta a través del comportamiento. La motivación se explica en tres momentos críticos de la conducta:

  • El inicio o activación de una acción (la decisión de comenzar la acción)
  • La dirección hacia un objetivo (el esfuerzo continuo para avanzar, aun cuando existan obstáculos)
  • La perseverancia o mantenimiento (la cantidad de concentración que le pones a la actividad) del esfuerzo para alcanzarla (Pereida, 2009).

Desde una perspectiva cognitivista, se menciona que los pensamientos, creencias y expectativas de la persona son los factores que determinan la orientación y persistencia de su conducta; otra parte importante desde dicha perspectiva es la relevancia que tienen las emociones, ya que al vivir una emoción va a generar como resultado motivaciones o desmotivaciones que impulsen a la acción (Contreras García, 2025). 

De igual manera, podemos hablar de dos tipos de motivación

  • Intrínseca: Se entiende como las ganas que sentimos por hacer algo porque va con nuestra forma de ser y nuestras ideas, sentimientos y necesidades, lo cual genera una acción que impulsa la motivación. 
  • Extrínseca: Aquella que surge cuando una persona realiza una actividad principalmente por motivos externos, en lugar de hacerlo por el interés o placer a la tarea misma. Es impulsada principalmente por recompensas o consecuencias externas.

Pero, ¿por qué surge la desmotivación? 

La desmotivación en diversos ámbitos, como el académico, laboral y el personal ocurre cuando se fragmenta el proceso que explica el inicio, la dirección y la intensidad de una conducta hacia una meta (Pereida, 2004). 

En el ámbito académico de México, la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2023) reportó que el abandono escolar en el nivel superior de estudios (Universidad) es 8.1%, lo cual redujo en comparación con el periodo 2020-2021 que cerró con un 8.8%; aunque en el reporte no se muestran los motivos de la deserción escolar, otras investigaciones mundiales se han percatado de que hay diferentes factores que promueven la desmotivación en los estudios. De acuerdo con Rafael Villegas y Núñez Lira (2024), algunos factores que llevan a los universitarios a desertar de sus estudios son: cuestiones sociológicas, psicológicas y económicas. En el área psicológica “se vincula con la desmotivación derivada del bajo rendimiento académico, el miedo al fracaso, las altas cargas académicas, la imposibilidad de ingresar a la profesión deseada, la desilusión por estudiar una carrera diferente y, además, puede ser resultado del deseo de formarse en otra institución educativa” (p.19).

En el ámbito laboral, Gallup (2024), indica que sólo 15 % de empleados a nivel mundial están comprometidos y motivados en su trabajo, lo que significa que el 85 % está desmotivado o desconectado de sus responsabilidades laborales. La desmotivación en el trabajo se asocia con bajo compromiso, menor productividad y ausentismo

Dado que la motivación es un elemento central que conduce las acciones humanas en cualquier área de la vida, su ausencia surge de una desconexión entre las necesidades del individuo, sus expectativas y el entorno que lo rodea. De acuerdo con Contreras García (2025) y Pereida (2004), otros factores que pueden influir son los siguientes: una persona pierde motivación cuando piensa que no está recibiendo lo que merece en comparación con lo que da. Si siente que hace lo mismo que otros, pero recibe menos reconocimiento o beneficios, se siente desanimada y su interés disminuye mucho. Una persona pierde motivación cuando no tiene un interés real en la meta que desea alcanzar o la recompensa, por ende, duda de sus capacidades para lograrlo y si lo logra no cree que sea merecedor de ello. Una persona pierde motivación cuando las actividades son demasiadas altas y exigentes lo cual puede llevar a generarle ansiedad o frustración. También pueden surgir si las actividades son demasiado sencillas se genera aburrimiento o apatía, lo que lleva a la desmotivación. 

¿Qué puedo hacer si me siento desmotivado? 

Toma unos minutos para reflexionar sobre aquello que te haga sentir de esa forma y responde lo siguiente: 

¿Hay alguna actividad o meta que en este momento no te dan ganas de hacer? 
Por ejemplo: estudiar mi materia de Derecho. 
Si tuvieras que resumir cómo te sientes con esa tarea en una sola palabra, sería:
Por ejemplo: Confundida(o). 

¿Qué necesita mi motivación?

  • Autonomía: ¿Sientes que tienes elección o que “debes” hacerlo?
    Por ejemplo, debo hacerlo porque es una materia necesaria para avanzar en las siguientes. Al final tendré oportunidad de aspirar a un mejor puesto de trabajo. 
  • Competencia: ¿Te sientes capaz o necesitas aprender, pedir ayuda o dividir la tarea?
    Por ejemplo, hay temas o materias que me gustan más, investigo y aprendo; en otras, necesito repasar otro poco para comprender. 
  • Sentido / Valor: ¿Para qué es importante esta actividad en tu vida o en tu proceso?
    Por ejemplo: es importante cursar y poner atención a todas las materias, no sólo aquellas que me gustan porque cada una aporta a mi formación académica y puede ser que alguna que no me agrade tenga que ponerla en práctica en el ámbito laboral. 

Sino espero sentir motivación, ¿cuál sería el paso más pequeño y realista que sí puedes dar hoy?
Por ejemplo: Enfocarse en la materia que he estado procrastinando, hacer un resumen de la primera unidad y preguntar mis dudas con mi profesor. 

¿Qué te ayudaría a acompañarte con amabilidad mientras lo haces?

Recordar cómo me gustaría verme al finalizar mi licenciatura; recordar que no debo ser perfecto; recordar que si hay alguna duda de mis materias puedo pedir ayuda o buscar de manera autónoma. 

Una vez que tengas lista la reflexión, no olvides de leer sobre otro tema que también es de gran interés y relación con la motivación: Oportunidades y nuevos comienzos (propósitos con sentido)

La motivación no siempre aparece cuando lo necesitamos. Es un proceso dinámico y va a depender de nuestras necesidades, metas, contexto y estrategias. Cuando no aparece, no es una señal de incapacidad, sino una oportunidad para revisar lo qué ocurre, adaptar estrategias y aprender a actuar incluso en ausencia de ganas. No olvides solicitar la orientación psicológica en nuestra universidad si consideras que este es tu momento.

Psic. Ana Karina Cárdenas Torres
Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP).

Referencias: 
  • Contreras García, L. C., & Moreno Merchán, S. (2025). Motivación en el aprendizaje: un análisis de su multidimensionalidad cognitiva y pedagógica. 
  • Gallup (2024). Employee engagement and motivation statistics. TeamStage. https://teamstage.io/motivation-statistics/
  • Pereira, M. L. N. (2009). Motivación: perspectivas teóricas y algunas consideraciones de su importancia en el ámbito educativo. Revista educación, 153-170.
  • Rafael Villegas, B., & Núñez Lira, L. A. (2024). Factores asociados a la deserción estudiantil en el ámbito universitario. Una revisión sistemática 2018-2023. RIDE. Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 14(28).
  • Secretaría de Educación Pública (23 de mayo de 2023). Boletín 100 Desciende a 8.1% tasa de abandono escolar en Educación Superior: SEP. https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-100-desciende-8-1-tasa-de-abandono-escolar-en-educacion-superior-sep