El concepto de salud ha dejado de ser percibido como un estado de quietud para entenderse como un equilibrio dinámico, multidimensional e integral; según la Organización Mundial de la Salud (OMS, s.f.), este concepto trasciende la mera ausencia de afecciones para consolidarse como un estado de completo bienestar físico, mental y social.
Esta perspectiva de entender la salud anima a las personas a ser responsables de su propio bienestar y a cuidar todos estos aspectos de su vida. Por ejemplo, el filósofo Arthur Schopenhauer decía que la salud es la base principal para ser feliz, y que, sin ella, ninguna otra fuente de placer da verdadera alegría (citado en Guerra, s.f.). Este cambio de una visión sólo física a una más integral, que considera también la mente y las relaciones sociales, es muy importante: hace que cada persona pase de ser simplemente un paciente que recibe cuidados a ser alguien que puede gestionar y cuidar su propio equilibrio y bienestar.
Desde la perspectiva biopsicosocial que propone la Clasificación Internacional del Funcionamiento (CIF), debemos abandonar la idea binaria de «sano» o «enfermo». El bienestar debe entenderse como un continuum de funcionamiento que nos afecta a todos en diversas etapas. Esta visión integra dos dimensiones fundamentales:
- Dominios de salud (intrínsecos): Funciones mentales, fuerza muscular o visión; aquello que reside en nuestra entidad fisio-psicológica.
- Dominios relacionados con la salud (extrínsecos): Factores como el entorno, la educación y la interacción social, que son inseparables de nuestra experiencia vital.
Ver el funcionamiento humano como un hilo continuo elimina el estigma de la discapacidad, reconociéndose como una condición inmanente a la humanidad. El bienestar, por tanto, no es un destino estático, sino la capacidad de navegar este continuum con integridad. (Fernández-López, et. al., 2010)
Guía para el cuidado integral de la salud y el bienestar
Los hábitos modificables constituyen la tecnología biológica más potente a disposición del individuo. La evidencia demuestra que una gestión proactiva del estilo de vida puede desviar el curso de predisposiciones genéticas y retrasar significativamente las enfermedades no transmisibles. Basado en las directrices clínicas de la Dra. Francys Guerra (s.f.), se establece la siguiente guía de acción:
- Actividad física regular: Hacer ejercicio con regularidad, como caminar rápido, jugar deportes o bailar, ayuda a fortalecer el corazón y a que los tejidos del cuerpo reciban más oxígeno, además de limpiar las toxinas.
- Asegurar el descanso reparador: Es importante dormir entre 6 y 8 horas en un lugar oscuro y sin pantallas para que el cuerpo y la mente se recuperen y funcionen bien.
- Alimentación basada en plantas: Comer más frutas, verduras y granos integrales, siguiendo las recomendaciones de expertos, ayuda a reducir el colesterol, la presión arterial y el riesgo de problemas del corazón.
- Hidratación fisiológica constante: Consumir entre 1.5 y 2 litros de agua diarios para mantener el equilibrio de los procesos digestivos y metabólicos.
- Higiene corporal y prevención de gérmenes: Mantener una buena higiene, como el aseo diario y lavarse las manos, ayuda a prevenir muchas enfermedades transmitidas por gérmenes, especialmente en los niños.
- Evitar consumo de alcohol y drogas: No consumir alcohol ni drogas, ya que afectan el cerebro, el trabajo y las relaciones familiares.
- Eliminación absoluta del tabaco: También hay que dejar de fumar, porque la nicotina y el humo dañan las arterias y aumentan mucho las posibilidades de sufrir infartos y problemas cerebrales.
- Entrenamiento cognitivo activo: Aprender cosas nuevas o usar la mano que usualmente no usamos ayuda a mantener el cerebro activo y puede retrasar enfermedades como el Alzheimer.
- Respeto al ciclo circadiano: Respetar las horas de sueño siguiendo el ritmo natural de luz y oscuridad ayuda a prevenir problemas como la obesidad, la diabetes y la depresión.
Evaluación médica anual preventiva: Es recomendable hacerse revisiones médicas cada año para detectar a tiempo cualquier enfermedad y aprender más sobre cómo cuidar mejor de la salud.
De esta manera, podemos decir que la prevención activa no es una opción, sino una responsabilidad ética hacia uno mismo y hacia la sociedad; por lo tanto, la integración de hábitos saludables, el cuidado del entorno y el cultivo de un propósito auténtico son los elementos que transforman la simple existencia en una vida con calidad.
A continuación, te anexamos entradas de blogs para complementar el tema:
- De la salud y la enfermedad, ¿cuánto está en nuestras manos?
- Malos hábitos de sueño: ¿cómo afectan nuestra salud?
- Salud emocional en nosotros los hombres
Referencias:
- Balica, M. (2021). ¿Qué es el bienestar? Documento de investigación sobre políticas. Organización del Bachillerato Internacional.
- Fernández-López, J. A., Fernández-Fidalgo, M., & Cieza, A. (2010). Los conceptos de calidad de vida, salud y bienestar analizados desde la perspectiva de la Clasificación Internacional del Funcionamiento (CIF). Revista Española de Salud Pública, 84(2), 169-184.
- Guerra, F. E. (s.f.). Salud y Bienestar. PrevenCardio C.A.
- OMS. (s.f.) La OMS mantiene su firme compromiso con los principios establecidos en el preámbulo de la Constitución. https://www.who.int/es/about/governance/constitution#:~:text=*%20La%20salud%20es%20un%20estado%20de,ideolog%C3%ADa%20pol%C3%ADtica%20o%20condici%C3%B3n%20econ%C3%B3mica%20o%20social.


